Gustavo Eiffel

Uno de los personajes más conocidos del mundo de la construcción sin duda es Gustavo Eiffel, desde la Torre Eiffel hasta la construcción de puentes, en este artículo conoceremos más de sus obras y un poco de su historia.

Historia

Alexandre Gustave Eiffel, nacido el 15 de diciembre de 1832 en París y fallecido el 27 de diciembre de 1923, fue un ingeniero civil francés que dejó un legado impresionante en el mundo de la arquitectura y la ingeniería. Después de graduarse en la École centrale des arts et manufactures de París, se destacó diseñando una serie de puentes para la red ferroviaria francesa, siendo el viaducto de Garabit uno de los más destacados.

Cabe destacar que, la fama mundial de Eiffel se debe principalmente a su obra maestra, la icónica Torre Eiffel, concebida para la Exposición Universal de París de 1889. Aunque Émile Nouguier y Maurice Koechlin contribuyeron al diseño final de la torre, se atribuye a Eiffel la visión y la ejecución magistral de esta estructura metálica sin igual. Además, el arquitecto Stephen Sauvestre añadió varios detalles que contribuyeron a su singularidad.

Tras retirarse de la ingeniería, Eiffel no se apartó del mundo de la ciencia, ya que pasó varios años dedicándose a la investigación en meteorología y aerodinámica. Sus contribuciones en estos campos fueron significativas y durables por añor, demostrando su profundo compromiso con la exploración y el avance del conocimiento científico. A lo largo de su vida, Gustave Eiffel dejó una marca inigualable en la historia de la ingeniería y la arquitectura, siendo recordado como uno de los grandes visionarios de su tiempo.

Antecedentes

El apellido Eiffel tiene un origen curioso. Fue adoptado por su abuelo, Jeane Bönickhausen, quien emigró desde la ciudad de Marmagen a Bougirate, estableciéndose en París a principios del siglo XVIII. El apellido «Eiffel» fue tomado del lugar de nacimiento de la familia en la región de Eifel, en Alemania. La elección del nuevo apellido más que nada se hizo ante la dificultad de pronunciar correctamente el apellido original, «Bönickhausen», en francés.

Aunque la familia ya utilizaba el apellido «Eiffel», Gustave fue registrado al nacer como «Bonickhausen dit Eiffel» y no hizo formal el cambio a «Eiffel» hasta 1880, cuando tenía 48 años de edad.

Los inicios de la carrera de Gustave Eiffel estuvieron marcados por sus estudios en la École Centrale de París, donde se graduó como ingeniero en 1855, coincidiendo con la celebración de la primera gran Exposición Universal en París. Poco después, comenzó a trabajar en una empresa dedicada a equipos para ferrocarriles.

Tras supervisar importantes obras, como el puente ferroviario de Burdeos en el suroeste de Francia, en 1864 decidió dedicarse por su cuenta como «constructor», especializándose en la construcción metálica. En 1867, fundó la consultora y constructora Eiffel et Cie., que rápidamente adquirió prestigio internacional por su experiencia en el uso del hierro. A lo largo de su carrera, Eiffel y su empresa fueron responsables de la construcción de numerosas estructuras destacadas, incluyendo puentes, grúas, estaciones y más.

Entre sus obras más reconocidas se encuentran el viaducto sobre el río Duero en Oporto, el puente de Garabit en 1884, la estación de Pest en Hungría, la cúpula del Observatorio de Niza y la estructura de la Estatua de la Libertad. Sin embargo, su obra cumbre y más icónica fue la Torre Eiffel, completada en 1889. Este proyecto marcó el punto culminante de su carrera como empresario y lo estableció como una figura legendaria en el mundo de la arquitectura y la ingeniería.

Metalurgia

Durante su juventud, Gustave Eiffel tuvo la fortuna de contar con el conocimiento y la experiencia de sus tíos, Jean-Baptiste Mollerat, quien fuese un destacado químico que inventó un proceso innovador de destilación de vinagre de madera, y Michel Perret, quien ejercía como farmacéutico. Influenciado por los saberes que adquirió de ellos, Gustave inicialmente se inclinó hacia el estudio de la ingeniería química, aunque posteriormente se inclinó hacia la metalurgia.

No fue hasta el año 1856, comenzó a trabajar para el ingeniero Charles Nepveu, quien en ese momento atravesaba dificultades económicas. A pesar de las circunstancias, Gustave decidió quedarse junto a él, incluso sin percibir salario, hasta que la empresa fue adquirida por la Compagnie Générale des Chemins de Fer (Compañía General de Ferrocarriles).

Durante los años 1858 y 1860, Gustave Eiffel estuvo a cargo un tiempo de la dirección de la construcción del puente ferroviario metálico sobre el río Garona en Burdeos, proyecto que actualmente se encuentra en desuso. En 1868, fundó su propia empresa, Eiffel et Cie., la cual, como ya mencionamos, estaba especializada en la construcción con hierro. A partir de 1872, Gustave comenzó a recibir numerosos encargos para realizar obras de ingeniería y arquitectura en diversos continentes, incluyendo América del Sur, Europa, Asia y África. También fue contratado para contribuir en la Exposición Universal de París, programada para 1878.

Obras notables

Puente María Pía

Con la colaboración del ingeniero Téophile Seyrig, Gustave Eiffel obtuvo la adjudicación de una subasta internacional para diseñar y construir un viaducto revolucionario sobre el río Duero, entre las ciudades de Oporto y Vila Nova de Gaia, en Portugal. Este proyecto, conocido como el puente María Pía, representó un hito en la carrera de Eiffel y en la historia de la ingeniería.

La propuesta de Eiffel para el puente María Pía se basaba en una técnica innovadora llamada «método de fuerzas», desarrollada por Maxwell en 1846. Esta técnica permitió un enfoque más eficiente y preciso en el diseño de estructuras, lo que resultó en una construcción más sólida y segura. El diseño del puente consistió en un impresionante doble arco que sostiene la vía única del ferrocarril mediante pilares que refuerzan toda la estructura.

La construcción del puente María Pía fue bastante rápida y eficiente, completándose en menos de dos años, desde el 5 de enero de 1876 hasta el 4 de noviembre de 1877. La inauguración del puente contó con la presencia del rey Luis I y la reina María Pía, quienes celebraron la culminación de esta destacada obra de ingeniería. Desde que fue construido, el puente María Pía sirvió como una conexión vital entre las dos ciudades portuguesas durante más de un siglo, hasta 1991, cuando fue reemplazado por el nuevo puente de San Juan. Su legado es básicamente un testimonio de la visión y la habilidad técnica de Gustave Eiffel y su equipo, así como de la importancia histórica de la ingeniería civil en el desarrollo de las infraestructuras modernas.

Torre Eiffel

La Torre Eiffel, diseñada por Gustave Eiffel, es sin duda su obra más emblemática y reconocida. Su construcción, la cual fue llevada a cabo entre 1887 y 1889 para la Exposición Universal de París, marcó un antes y después en la historia de la arquitectura y la ingeniería. Esta imponente estructura de hierro, con sus 10, 100 toneladas de peso y 324 metros de altura, se alza majestuosamente sobre el paisaje urbano de París en el Campo de Marte, convirtiéndose en un símbolo icónico de la ciudad.

A lo largo de su historia, la Torre Eiffel ha desempeñado diversos roles, desde ser una atracción turística muy reconocida a nivel mundial hasta servir como antena de comunicaciones durante la Segunda Guerra Mundial, cuando fue utilizada por los aliados para espiar las maniobras del ejército alemán. Además, Gustave Eiffel contribuyó al diseño de la estructura interna de la Estatua de la Libertad en Nueva York, con ello, demostró su habilidad y experiencia en el trabajo con estructuras de hierro.

Ideas en contra

Aunque la Torre Eiffel es hoy en día un símbolo icónico de París y una maravilla arquitectónica admirada en todo el mundo, su construcción estuvo marcada por la controversia y la crítica de miles de personas. Incluso antes de su finalización, más de trescientos intelectuales expresaron su oposición a lo que consideraban una estructura «inútil y monstruosa». Entre ellos se encontraba el reconocido escritor y poeta Guy de Maupassant, quien, en un gesto de desagrado, abandonó la ciudad tras la conclusión de la torre.

Sin embargo, para Gustave Eiffel, la torre era algo mucho más que una simple estructura de hierro. Para él, era un símbolo del progreso tecnológico e industrial de su época, un testimonio de los avances arquitectónicos y estructurales que definían la era en la que vivía. Desde su perspectiva, la Torre Eiffel era una manifestación audaz de la ingeniería moderna, una hazaña que desafiaba los límites de lo posible y celebraba la innovación y el ingenio humano.

A pesar de las críticas iniciales, la Torre Eiffel ha perdurado como un monumento famoso y una joya arquitectónica, la cual atrae a millones de visitantes cada año ya que sirve como un símbolo perdurable del espíritu visionario de Gustave Eiffel y su dedicación a la excelencia en el diseño y la construcción.

La Ruche

Además de la Torre Eiffel, Gustave Eiffel dejó su huella en París con otra obra, La Ruche. Esta estructura, al igual que la icónica torre, se convertiría en un punto de referencia de la ciudad. La Ruche, que significa «La Colmena» en francés, es una estructura circular de tres pisos que recuerda a la arquitectura de una colmena.

Este edificio peculiar fue creado como una construcción temporal para la Gran Exposición de 1900, pero su singular diseño y su encanto le dieron un lugar permanente en el paisaje urbano de París. A lo largo de los años, La Ruche ha sido un centro de actividad cultural y artística, albergando talleres de artistas, estudios de grabación y espacios de exhibición. Su atmósfera única y su historia vinculada a la bohemia artística de París la convierten en un lugar de interés tanto para residentes como para visitantes de la ciudad.

​Estación Central de Santiago

Aunque en Sudamérica se le atribuye erróneamente a Gustave Eiffel el diseño de la Estación Central de Santiago, en realidad este icónico edificio fue diseñado por su principal competidor, Schneider, y construido por Le Creuzot.

Sin embargo, la influencia de Eiffel se extendió a otras partes de la región. En Perú, durante la ocupación chilena tras la Guerra del Pacífico, una empresa subsidiaria de Eiffel et Cie se encargó de la última etapa de construcción de la catedral de Tacna. En territorio chileno, también se le atribuye a Eiffel la edificación de la Aduana.

Estos proyectos son sólo algunos ejemplos del legado de Eiffel en América del Sur, donde su firma dejó una marca duradera en la arquitectura y la ingeniería de la región.

Terminal del Ferrocarril de la ciudad de La Paz

Además, se le reconoce a Gustave Eiffel la autoría de la Terminal del Ferrocarril de La Paz, en Bolivia, que hoy en día funciona como la principal terminal de autobuses de la ciudad. Asimismo, en 1906, a solicitud de las autoridades del Instituto Médico “Sucre”, se le fue encargada la construcción de una réplica de la famosa torre en el Parque Bolívar de Sucre, la capital de Bolivia. Estos proyectos fueron realizados por empresas autorizadas bajo licencia de Eiffel et Cie.

Puentes de hierro

A lo largo de su vida, Gustave Eiffel dejó su huella en todo el mundo con la construcción de cientos de estructuras metálicas, destacándose especialmente en el diseño y construcción de puentes ferroviarios, así como en la carpintería metálica y las instalaciones industriales. Su legado está marcado por un amplio abanico de obras exquisitas, desde viaductos impresionantes hasta estructuras emblemáticas como la Torre Eiffel ubicada en la ciudad de París.

Entre sus proyectos más destacados se encuentran dos viaductos casi idénticos, el de Oporto y el de Garabit en Cantal, que muestran la maestría de su ingeniería. Además, destacan obras innovadoras como los puentes «portátiles», vendidos en kits en todo el mundo, y la estructura de la Estatua de la Libertad en Nueva York.

Eiffel también dejó su marca en América Latina, donde se le atribuye el diseño de importantes obras como el antiguo puente sobre el río Rocha en Cochabamba, Bolivia, y la catedral de Chiclayo en Perú. Sus contribuciones también incluyen la estructura del Mercado Central de Guayaquil en Ecuador y el diseño erróneamente atribuido del Puente de Fierro en Arequipa, Perú.

Además de su trabajo en América Latina, Eiffel diseñó diversas obras en México, como el Puente del Arte en Ecatepec y la Iglesia de Santa Rosalía en Baja California Sur. Sin embargo, su reputación sufrió un golpe cuando se vio envuelto en el escándalo de Panamá, relacionado con el fallido intento de construcción del canal de Panamá. Aunque inicialmente fue declarado culpable, luego fue absuelto, aunque esto marcó el fin de su carrera como constructor.

Después del escándalo, Eiffel se dedicó a otros campos, como la meteorología y la aerodinámica. Gustavo Eiffel, falleció el 27 de diciembre de 1923, a los 91 años, en su residencia en París, y fue enterrado con todos los honores en el cementerio de Levallois-Perret. Su legado perdura en las numerosas obras que diseñó y construyó en todo el mundo, que continúan siendo admiradas por su ingenio y maestría técnica.

Proyecto en Panamá

En 1887, Gustave Eiffel se dio a la tarea de estar en uno de los proyectos más ambiciosos y arriesgados de su carrera al aceptar la construcción de las esclusas del Canal de Panamá. A pesar de los riesgos asociados con el proyecto, Eiffel logró asegurarse importantes ventajas financieras y garantías sólidas que le permitieron obtener beneficios desde el inicio de las obras.

Sin embargo, a pesar de su diligencia y esfuerzos, el fracaso y la liquidación de la Compañía del Canal en 1889 resultaron mal por estafa junto con Ferdinand de Lesseps y su hijo. Aunque fue condenado a dos años de cárcel y multado, Eiffel nunca fue acusado de ningún delito real. Este incidente marcó profundamente su reputación y lo llevó a retirarse del mundo de la construcción.

A raíz del escándalo de Panamá, Eiffel se apartó de la ingeniería y dirigió su atención hacia la meteorología y la aerodinámica. Su interés por estas disciplinas se vio impulsado por los desafíos que quería resolver especialmente con viento durante la construcción de sus estructuras. Para investigar más a fondo este fenómeno, ideó un innovador aparato de medición que instaló en la Torre Eiffel, lo que le permitió estudiar la relación entre la resistencia de un cuerpo y la velocidad del viento.

Túnel de viento

En 1909, construyó un túnel de viento para investigar las características aerodinámicas utilizadas por pioneros de la aviación como los hermanos Wright. Años más tarde, en 1917, fundó talleres de experimentación donde se llevaron a cabo vuelos experimentales y diseñó un prototipo de avión de caza. Su imaginación parecía no tener límites, ya que también imaginó la idea de un túnel submarino que atravesara el Canal de la Mancha y una red ferroviaria suburbana bajo París.

Además de sus contribuciones a la ingeniería y la aviación, Eiffel era consciente de la importancia de patentar sus innovaciones y dejó un legado como inventor, con 24 patentes registradas en su nombre, principalmente relacionadas con puentes y estructuras. A pesar de los grandes retos y contratiempos, su incansable búsqueda de la innovación y el progreso dejó una marca que no va a ser fácil de olvidar en la historia de la ingeniería y la ciencia.

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Equipo COARINS

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