La Importancia de la Arquitectura en el Bienestar Humano

La arquitectura más allá de una disciplina que se encarga de la construcción es conocida también como una de las encargadas del bienestar de las personas aunque no lo parezca. Aquí hablaremos un poco más sobre esto y cómo es que afecta de forma directa al bienestar humano…

El bienestar gracias al espacio

Resulta interesante el poder reflexionar sobre la arquitectura y el compromiso inherente que asume el arquitecto al diseñar entornos habitables. Si nosotros consideramos la profunda influencia que estos ejercen en diversas dimensiones de la vida cotidiana, como sensaciones, percepciones, memoria, aprendizaje, toma de decisiones, emociones y afectos resultan vitales dentro de la calidad de vida de las personas.

En el ámbito arquitectónico contemporáneo, la neurociencia emerge como un concepto clave que fusiona estudios científicos con el diseño arquitectónico, proporcionando una comprensión más profunda de cómo el cerebro reacciona al entorno construido. La finalidad fundamental de la arquitectura viene de la creación de espacios que enriquezcan la vida de las personas, y esto implica la necesidad de entender y interpretar la esencia de lo sensorial y la relevancia de las experiencias del arquitecto en relación con el espacio deseado, permitiéndole imaginar y proyectar con mayor eficacia.

El habitante de un espacio anhela que la estructura construida refleje su manera única de habitar, estrechamente vinculada a su cultura y a sus procesos emocionales y físicos individuales.

La influencia del lugar y la arquitectura en nosotros es un conocimiento que hacemos ya de forma intuitiva. Estas actividades ahora suelen ser respaldadas científicamente gracias al trabajo innovador de neurocientíficos como Fred H. Gage y Peter Eriksson, quienes evidenciaron la capacidad del cerebro humano para generar nuevas neuronas, especialmente en entornos saludables y estimulantes.

Además, los neurocientíficos Russell Epstein y Nancy Kanwisher descubrieron la existencia de una región cerebral llamada «giro parahipocampal,» ubicada en la superficie inferior de cada hemisferio cerebral, la cual se activa únicamente ante la percepción de lugares o el recuerdo de experiencias espaciales significativas.

Investigaciones

Se ha confirmado científicamente que entornos agradables tienen el poder de estimular la producción de oxitocina y serotonina en nuestro organismo, generando sensaciones de relajación y placer. En contraste, espacios con características más complejas como lo son el ruido o iluminación deficiente activan regiones del cerebro asociadas con la alerta, el peligro y la ansiedad, desencadenando la segregación de adrenalina, un aumento en el ritmo cardíaco y elevados niveles de estrés.

Dentro de este contexto, el psicólogo Christoph Hölscher, quien es un reconocido personaje que se ha dedicado a las investigaciones sobre cómo el cerebro comprende el espacio en la ETH Zurich, ha mencionado la importancia de comprender, describir y prever el comportamiento humano en diferentes entornos.

Su objetivo principal es proporcionar a arquitectos y diseñadores información crucial para mejorar la concepción de edificios y estructuras. Hölscher subraya, por ejemplo, que la luz ejerce un atractivo irresistible, por lo que al diseñar, los arquitectos deben tener presente que las personas naturalmente se sentirán atraídas hacia la luz. En este sentido, la arquitectura debe anticipar estos problemas y utilizar un lenguaje visual el cual sea comprensible de manera inmediata, abriendo así perspectivas estimulantes para la reflexión en el diseño arquitectónico.

Arquitectura como necesidad

Es bien sabido que la arquitectura tuvo sus raíces en la satisfacción de las necesidades básicas de refugio y protección para los seres humanos. A medida que estas necesidades primarias fueron solucionadas con el paso del tiempo, la arquitectura evolucionó tanto estética como funcionalmente. En la actualidad, observamos una tendencia significativa hacia la arquitectura centrada en el bienestar de las personas, siendo este enfoque cada vez más predominante.

Desafíos contemporáneos, como el cambio climático, la pandemia y un aumento del trabajo desde casa que es también llamado home office o los espacios de coworking, han destacado la importancia de crear entornos equilibrados que no solo satisfagan las necesidades humanas, sino que también tengan un impacto positivo en el medio ambiente.

Los arquitectos actuales enfrentan la tarea de diseñar interiores que sean cómodos, fomenten la productividad y contribuyan a la salud general. Esto implica considerar factores clave desde las etapas iniciales del diseño, como la calidad del aire interior, la iluminación natural y las características biofílicas. La elección cuidadosa de materiales es esencial, evitando aquellos que puedan tener componentes perjudiciales para la salud y favoreciendo elementos no tóxicos que promuevan el bienestar.

En la actualidad, la premisa fundamental es que la arquitectura sea saludable, segura y respetuosa con el entorno. Mantenerse al día con las tendencias es crucial en este contexto, y gracias a los avances tecnológicos actuales, esto se ha vuelto más beneficioso y accesible que nunca.

Agentes contaminantes

Uno de los papeles fundamentales de los arquitectos al diseñar interiores es poder asegurar condiciones ambientales óptimas, prestando una atención especial a la calidad del aire para lograr espacios saludables.

La emisión de gases por parte de algunos materiales de construcción y compuestos, como pinturas, alfombras, pisos, acabados de muebles y aerosoles, puede tener efectos perjudiciales para la salud ya sea a corto o incluso a largo plazo. Estos efectos incluyen la generación de problemas cognitivos, déficit de atención, trastornos del sistema respiratorio e incluso la posibilidad de desarrollar ciertos tipos de cáncer. Asimismo, estos elementos químicos y biológicos presentes en espacios interiores pueden ocasionar dolores de cabeza, alergias, fatiga y otras reacciones que interfieren con la vida cotidiana, impactando negativamente en la calidad de vida de las personas.

Aunque generalmente somos conscientes de los problemas generados por contaminantes en entornos exteriores, es crucial que arquitectos y diseñadores consideren los factores internos al diseñar espacios con una buena calidad de aire interior. La medición de la calidad del aire interior por lo general se realiza teniendo en cuenta diversos factores, como la temperatura, la humedad y la concentración de contaminantes. Este enfoque busca garantizar el bienestar y la salud de los ocupantes de los espacios, ya que la mala calidad del aire interior es responsable del 50% de las enfermedades respiratorias en general.

Al evaluar la calidad del aire interior de un edificio, se deben considerar aspectos como el nivel de congestión, la cantidad de contaminantes y olores gaseosos, así como la presencia de partículas suspendidas en el aire.

Espacios interiores más saludables

Una manera destacada de reducir la exposición a contaminantes interiores es asegurar la ventilación natural y la exposición a la luz natural, además de proporcionar espacios con áreas verdes.

Aunque las medidas mencionadas anteriormente contribuyen significativamente a mejorar la calidad del aire en interiores, la estrategia más efectiva para mitigar la propagación de contaminantes dentro de los espacios cerrados es la adopción de materiales de construcción sostenibles y libres de tóxicos.

Materiales de construcción

La madera ha comprobado ser uno de los materiales más beneficiosos al construir espacios sostenibles y saludables. No solo mejora el estrés de forma visual superando incluso a las plantas, sino que también proporciona una sensación de comodidad y bienestar que ha demostrado reducir la presión arterial y mejorar el rendimiento cognitivo. Sin embargo, para mantener la sostenibilidad del material, es crucial adquirirlo de productores que obtengan la madera de bosques gestionados o utilicen madera recuperada.

El bambú es otro material altamente eficaz que ha demostrado reducir la ansiedad, aliviar el estrés y mejorar la concentración. Su gran ventaja radica en su sostenibilidad, ya que es una planta de rápido crecimiento que no requiere fertilizantes. Además, puede producir más del 35% de oxígeno y absorber hasta 12 toneladas de CO2 por hectárea al año lo cual lo ha convertido en uno de los materiales más beneficiosos para la sustentabilidad.

Aunque no es un material natural, otro de los materiales que va ganando lugar dentro de la arquitectura sustentable el acero inoxidable ha demostrado su eficacia en la creación de espacios beneficiosos para la salud, ya que es reciclable y no emite toxinas.

Materiales para el suelo

Uno de los aspectos fundamentales en el diseño y la construcción de espacios saludables es la elección del material para los pisos. Las alfombras son una opción menos higiénica, ya que nunca están completamente limpias y pueden atrapar contaminantes. Por otro lado, los suelos laminados pueden contener niveles peligrosos de formaldehído, una sustancia que se ha asociado con riesgos cancerígenos.

Por estas razones, se aconseja optar por pisos de superficie sólida, como tarimas de madera o baldosas selladas, ambas con bajos niveles de Compuestos Orgánicos Volátiles. Algunos ejemplos de estos materiales recomendados incluyen cerámica, gres porcelánico o vidrio. Además son muy fáciles de limpiar, estos materiales no proporcionan espacios propicios para la proliferación de esporas o moho.

Es esencial tener en cuenta que, para la instalación, se deben utilizar adhesivos no tóxicos o recurrir a sistemas de cierre de gancho que no requieran el uso de adhesivos. Esto contribuirá a mantener un ambiente interior saludable y libre de sustancias nocivas.

Materiales para la pared

En el momento de realizar los acabados en pared, se aconseja evitar el uso de paneles de yeso los cuales son fabricados con materiales sintéticos, ya que estos pueden contener residuos de carbón y estar contaminados con Compuestos Orgánicos Volátiles, mercurio y azufre, liberando estas sustancias al ambiente y afectando la calidad del aire. En su lugar, se recomienda optar por alternativas que tengan menor contenido de carbono, como paneles de yeso reciclados o aquellos que consumen Compuestos Orgánicos Volátiles contribuyendo a la absorción de contaminantes presentes en el aire.

Otro componente fundamental a considerar durante el proceso de construcción y diseño es la pintura, la cual desempeña un papel crucial en la estética y la atmósfera de los espacios. Es esencial prestar atención a aquellas pinturas cuya composición pueda contener niveles elevados de toxinas. La opción ideal sería buscar pinturas 100% no tóxicas o aquellas con bajos niveles de Compuestos Orgánicos Volátiles. Las pinturas naturales a base de agua son una de las mejores alternativas para lograr espacios sostenibles y saludables, ya que minimizan la emisión de sustancias nocivas en el ambiente.

Aislamiento del ruido

Uno de los elementos fundamentales al considerar la importancia de establecer un entorno interior saludable es la contaminación acústica. Puede parecer increíble pero la contaminación por ruido suele ser más pronunciada en los espacios interiores de trabajo que en entornos exteriores. Esto se debe a que el ruido tiende a concentrarse en áreas reducidas y persiste de manera constante durante períodos específicos.

Investigaciones recientes han dejado una clara evidencia que la exposición excesiva al ruido tiene un impacto significativo en la salud, particularmente en la capacidad auditiva. Por esta razón, es crucial entender el propósito previsto de cada espacio, para así proporcionar el acondicionamiento acústico adecuado.

La fibra de madera, derivada de procesos de aserrado, se destaca como un excelente aislante térmico con capacidad de regular la temperatura y transpirar. De manera similar, la celulosa, compuesta principalmente de papel reciclado y tratado, presenta propiedades insecticidas y antifúngicas. El corcho, reconocido por ser impermeable y resistente al deterioro por agua, es uno de los materiales más utilizados para lograr un efectivo aislamiento acústico.

Arquitectura y futuro

La arquitectura va más allá de ser simplemente una expresión estética de la creatividad humana; se convierte en una poderosa influencia que organiza los entornos en los que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Más allá de cumplir una función estructural, la arquitectura tiene un impacto profundo en el bienestar humano, afectando tanto nuestra salud física como mental. Desde la elección de materiales hasta la disposición del espacio, cada aspecto del diseño arquitectónico puede ayudar a la creación de entornos que fomenten la calidad de vida.

En este sentido, uno de los aspectos fundamentales en los que la arquitectura puede incidir en el bienestar es mediante la conexión con la naturaleza. La integración de espacios verdes en el diseño de edificaciones y comunidades proporciona una sensación de serenidad y conexión con el entorno natural. Además, la presencia de luz natural y la oportunidad de disfrutar de vistas al aire libre desde el interior de un edificio pueden tener un impacto positivo en el estado de ánimo y la productividad.

Creando comunidades

Además, la disposición de espacios desempeña un papel crucial en el bienestar. Aquella arquitectura que fomente la interacción social y la creación de comunidades sólidas puede aportar beneficios significativos para la salud mental. La existencia de espacios comunitarios bien diseñados, como parques, plazas y áreas de reunión, no solo mejora la estética del entorno, sino que también promueve la convivencia social al proporcionar lugares para el encuentro y la interacción. Estos espacios no solo son visualmente agradables, sino que también reducen la sensación de aislamiento y fomentan un sentido de pertenencia.

En cuanto a la elección de materiales de construcción, esta también puede tener un impacto importante en la salud. La tendencia hacia la construcción sostenible no solo responde a preocupaciones ambientales, sino que también considera la salud humana. La utilización de materiales que no emiten productos químicos tóxicos contribuye a la calidad del aire interior, un aspecto crucial ya que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en espacios cerrados. Asimismo, la selección de materiales duraderos y de bajo mantenimiento puede influir positivamente en la sostenibilidad a largo plazo de una estructura.

La planificación urbana es otro elemento clave. Ciudades diseñadas para fomentar la movilidad peatonal y ciclista, con acceso a espacios verdes y servicios comunitarios, pueden mejorar la salud cardiovascular y reducir el estrés asociado al tráfico. La accesibilidad a servicios esenciales, como tiendas, escuelas y centros de atención médica, impacta directamente en la calidad de vida de los habitantes urbanos.

Diseño interior como parte del bienestar

En cuanto al diseño de interiores, este desempeña un papel vital en el bienestar individual, ya que el uso de colores, texturas y diseños que estimulan los sentidos puede influir en el estado de ánimo y la comodidad. Asimismo, la ergonomía, la disposición de los muebles y la iluminación adecuada contribuyen a entornos que promueven la productividad y el bienestar emocional.

En entornos laborales, la arquitectura puede tener un impacto directo en la salud y la productividad de los empleados. Por ejemplo, en oficinas diseñadas para fomentar la colaboración, proporcionar espacios de descanso y permitir la entrada de luz natural, se pueden mejorar la moral y reducir la tensión. Además, el diseño de espacios de trabajo que permite la flexibilidad y la adaptabilidad puede responder a las cambiantes necesidades laborales, promoviendo un equilibrio entre la vida laboral y personal.

Resulta importante entonces tener presente que no se puede subestimar la influencia de la arquitectura en la salud mental. La forma en que se diseñan y organizan los espacios puede afectar el estrés, la ansiedad y la sensación de bienestar general. Espacios que promueven la calma y la relajación, como bibliotecas, áreas de meditación y zonas verdes, pueden ofrecer refugios importantes en entornos urbanos agitados.

Materiales saludables

Podemos mencionar que la arquitectura va más allá de la creación de estructuras físicas, es una herramienta poderosa para mejorar el bienestar humano. Desde la conexión con la naturaleza hasta la promoción de interacciones sociales y la elección de materiales saludables, cada decisión de diseño puede contribuir a entornos que no solo son estéticamente agradables, sino también beneficiosos para la salud física y mental de quienes los habitan. Sin duda, la arquitectura bien pensada es una inversión en la calidad de vida y el bienestar de las generaciones presentes y futuras.

¿Quien escribió este artículo?

Naomi Santa Olalla

Arquitecta y diseñadora de interiores.
Me gusta escribir y leer artículos relacionados con proyectos arquitectónicos y también conocer su solución en cuanto al interiorismo.


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