Arquitectura azteca

La arquitectura azteca suele ser interesante y fascinante debido a sus importantes características. Es por eso que dentro de este artículo encontrarás más información y datos importantes sobre ella.

Historia

La cultura y arquitectura de los aztecas representan una fusión de diversas culturas que fueron puestas en práctica a través de un proceso algo largo el cual fue llevado a cabo por ellos mismos. Entre las culturas que fueron incorporadas por los aztecas se encuentran la Venta, Huaxteca, Totonaca, Zapoteca, Mixteca y Tarasca, las cuales aportaron muchos elementos característicos a lo que conocemos hoy en día.

La arquitectura azteca integra una variedad de sistemas constructivos que ya habían sido usados con anterioridad y corrientes arquitectónicas variadas. Aunque no alcanza el nivel con el que contaba la arquitectura maya, es con la que mantiene un vínculo bastante estrecho.

Los aztecas demostraron un dominio preciso en el arte de poder crear piezas interesantes en sus diseños arquitectónicos. Sus creaciones arquitectónicas más destacadas abarcan templos, conocidos como «teocalis», palacios y mercados. La arquitectura de esta civilización se caracterizaba por su simplicidad, elegancia, a la vez audacia y poder, lo cual fue posible fusionando colores y símbolos para generar un estilo único. Si bien los templos imponentes eran claramente las joyas arquitectónicas del imperio azteca, su legado arquitectónico abarca mucho más que estas estructuras monumentales.

La arquitectura azteca refleja los valores y la civilización de un imperio. Explorar la arquitectura azteca resulta importante para poder comprender la historia de los aztecas, incluyendo su migración a lo largo de México y su reinterpretación de los rituales religiosos. Un término que va bien para describir la arquitectura azteca es «monumental». El propósito de esta arquitectura, residía en la manifestación del poder y al mismo tiempo, el estar unidos a firmes creencias religiosas. Esto se hace evidente en el diseño de sus templos, palacios e incluso en las viviendas de la población en general.

Antecedentes

Existieron tres grupos de aztecas que conformaron una parte importante del imperio azteca: los mexicas, los acolhua y los tepanecas. Por otro lado, las ciudades de México-Tenochtitlán y Texcoco, que eran las dos capitales, juntas formaron el Valle de México.

La principal ciudad azteca fue Tenochtitlán, la cual fue construida sobre los cimientos de la antigua Teotihuacán. Tenochtitlán, cuyo significado es “Lugar de la tuna de piedra”, fue construida aproximadamente desde el siglo XIV hasta el XVI. En su época, se conocía como la tercera ciudad más grande del mundo. Esto fue gracias a que logró albergar a una población que era aproximadamente de 200,000 personas. Esta ciudad capital de los aztecas, se desarrolló tomando en cuenta un núcleo que fue la conocida plaza pública, la cual estaba rodeada por templos, santuarios y pirámides en el centro. También estaba acompañada de casas aztecas, canchas de pelota, jardines y tierras de cultivo más dispersos en las afueras.

La arquitectura azteca encontró su fundamento en la cosmología, la astronomía y también en la religión. Sus enormes urbes reflejaron sus objetivos principales como sociedad y constituyen una clave esencial para comprender su historia y cultura. Sobre todo para saber cómo influyeron en sus edificaciones y construcciones. Los elementos arquitectónicos más imponentes son los templos aztecas. Estos templos hacen evidente de manera notable cómo la arquitectura azteca se motivaba por el deseo de ofrendar a sus deidades con el fin de poder honrar sus creencias y religión.

Sociedad

Los aztecas demostraron una eficiente organización y poseían una sólida infraestructura al igual que sistemas que facilitaban la movilización de personas y recursos materiales, con el propósito de construir grandes edificios capaces de satisfacer las necesidades de su población. Tenochtitlán, la capital, era una muestra firme del poder azteca. La arquitectura azteca, semejante a la de otras culturas mesoamericanas, mostraba una gran apreciación por el orden y la simetría. Sus diseños geométricos y líneas extensas eran expresiones de creencias religiosas y la autoridad hacia la sociedad.

Asimismo, los aztecas emplearon el uso de bajorrelieves, muros, plazas y plataformas como medios para representar a sus deidades a las que veneraban. A lo largo de diferentes épocas, introdujeron nuevas técnicas y materiales en sus construcciones. Como parte de la monumentalidad y grandeza azteca se destaca el Templo Mayor, cuya plaza podía acoger a 8,000 personas y el mercado de Tlatelolco, el cual tenía capacidad para albergar a 20,000 personas en los días que estaba más concurrida la zona. La adaptación arquitectónica azteca y su ingenio se ilustran en Malinalco, donde un templo fue esculpido de forma directa en la roca y se fusionó con la montaña circundante.

Comercio

La sociedad azteca elaboró una organización social altamente estratificada y especializada, conformada por diversos grupos étnicos. Esta sociedad mostraba una profunda conciencia social y una cultura compleja, en la que la arquitectura desempeñaba un rol muy importante.

La base económica de los aztecas se fundamentaba en el cultivo de maíz, frijoles y calabazas, entre otros productos. De forma habitual, cultivaban en chinampas, los cuales eran campos artificiales flotantes en el lago, aunque también desarrollaron agricultura a gran escala. El comercio ocupaba un lugar fundamental en la estructura del Imperio Azteca, realizándose en dos niveles: el comercio exterior, destinado a obtener bienes exóticos como plumas, maderas y legumbres para la nobleza y por otro lado, los mercados internos, que eran los encargados de abastecer a la población local. Las semillas de cacao eran el medio de intercambio y valor.

Religión y sistema tributario

El sistema tributario tenía un papel de suma importancia en la dinámica económica de la comunidad azteca. Como parte de este sistema, se abonaba un tributo en dos ocasiones a lo largo del año, lo que permitía al Estado llevar a cabo proyectos arquitectónicos y otras construcciones importantes para ellos.

La religión desempeñaba un papel esencial en el Imperio Azteca. De acuerdo con la mitología azteca, Quetzalcóatl fue responsable de regenerar al pueblo a partir de huesos y sangre, lo que generaba un sentido de deuda por parte de los aztecas hacia él. Esta convicción fundamentaba la necesidad de ofrecer los mismos elementos, lo cual constituía la razón primordial de la presencia de sacrificios humanos en la cultura azteca.

Características principales

La arquitectura azteca, al igual que otros elementos presentes en la sociedad y cultura aztecas, se vio influenciada por diversas culturas mesoamericanas que ya habían estado en las zonas del país con anterioridad. A su vez, los aztecas también incorporaron contribuciones únicas a esta arquitectura. En ella, destaca particularmente en sus imponentes templos y pirámides, que eran portadores de un simbolismo bastante profundo. Un rasgo distintivo de la arquitectura azteca relacionado con estos templos y pirámides era la edificación de dos templos gemelos en la cúspide o parte más alta de las pirámides.

Además, los aztecas construyeron extensos palacios que compartían algunas características arquitectónicas comunes, como amplios patios y jardines. También construyeron palacetes de recreo y lugares de retiro. Una parte significativa de esta arquitectura azteca quedó destruida cuando los conquistadores españoles sometieron al imperio azteca.

Métodos constructivos

La arquitectura azteca presentaba una diversidad de estilos empleados en la construcción de edificios públicos, casas comunes y grandes palacios. Sin embargo, los elementos estéticos más destacados de la arquitectura azteca se manifestaban en sus pirámides.

Los aztecas se caracterizaron especialmente por la edificación de pirámides con templos gemelos. Este enfoque se dividía en dos tipos. Uno consistía en la construcción de dos templos idénticos uno al lado del otro, mientras que el otro implicaba la edificación de un templo más grande que incorporaba dos templos más pequeños en su parte superior. Por lo general, estos dos templos estaban consagrados a dos deidades o dioses distintos.

Ellos aplicaron métodos constructivos únicos en su arquitectura. Dado que el terreno de Tenochtitlán era pantanoso, los aztecas tuvieron que recurrir a soluciones ingeniosas para llevar a cabo la construcción y la arquitectura. Un ejemplo de esto es el método de cimentación conocido como «losa flotante». Para la construcción de sus templos y pirámides, utilizaron cimientos hechos de una mezcla de grava, arena y cal, similar al concreto moderno. Estas losas de cimentación eran asentadas en el suelo pantanoso mediante pilotes construidos con troncos de árboles locales, permitiendo así contar con una base sólida y estable para sus construcciones.

Materiales más usados

Los aztecas emplearon herramientas primitivas como piedras, cinceles y cuchillas para llevar a cabo sus construcciones. Estas herramientas, han sido consideradas rudimentarias desde la perspectiva moderna, pero eso no limitó el progreso de los aztecas. Su enfoque se centró en establecer cimientos robustos debido a la naturaleza del suelo, el cual era propenso a hundirse debido al clima cálido y frecuentemente húmedo.

Para dar forma a la base de sus construcciones, utilizaron una piedra volcánica coloreada y fácil de tallar, actualmente es conocida como tezontle. Además, los aztecas emplearon materiales de piedra locales, como escombros y piedra caliza, los cuales eran abundantes en la región. En muchas ocasiones estos materiales también se comerciaban.

Una característica distintiva de la arquitectura azteca radicaba en la talla de las piedras para fines ornamentales, lo que hacía que sus edificaciones y materiales tuvieran un aspecto único ya que añadía textura y un atractivo visual a sus estructuras. Estas esculturas solían ser en su mayoría inspiradas en la naturaleza, con una calidad predominantemente bidimensional. Además, mostraban interés en los materiales de madera locales y empleaban madera de pino y roble procedente de los bosques para construir trabes y puertas.

Algunos ejemplos

Una parte sumamente poderosa e icónica de la arquitectura azteca son, por supuesto, los impresionantes templos aztecas. En el contexto de Mesoamérica y en particular, entre los aztecas, los templos se consideraban como medios para acercarse a los dioses en los que creían. El pueblo azteca fue el responsable de construir un número significativo de templos y pirámides, desde el grandioso Templo Mayor hasta las orgullosas Pirámides del Sol y la Luna, que aún podemos visitar en la actualidad.

Estas pirámides y templos aztecas presentaban siempre escaleras dobles que miraban hacia el oeste, en dirección al sol. Si bien estos templos compartían unas cuentas características con las pirámides egipcias, se diferenciaban en que las cimas de los templos aztecas eran planas. En la cima de estas estructuras, se colocaban bloques los cuales estaban destinados a los sacrificios, junto con ídolos que representaban a la deidad para la cual se erigía el templo, trabajados con destreza.

En el interior de estos majestuosos templos aztecas, las paredes se adornaban con pinturas y estatuas. Sus escaleras constaban de 13 escalones, los cuales tenían un significado astronómico. En la parte superior de estas escaleras, se encontraban figuras de serpientes en forma de dragones, conocidas como cabezas de serpientes. Se creía que estas figuras ahuyentaban a los espíritus malignos. Asimismo, un águila, el cual era un ser sumamente venerado y el nahual que era conocido como el espíritu protector de Huitzilopochtli-Tonatiuh, era un elemento bastante común en la cima de la mayoría de los templos aztecas.

Los santuarios se construían de manera similar en la arquitectura azteca y en ocasiones se dedicaban a un solo Dios de forma específica. Estos lugares eran centros de culto y ofrendas. Los santuarios que se han encontrado, honraban al Dios Sol, al Águila y al Jaguar, entre otros.

Pirámides

Dentro de los tipos arquitectónicos más comunes, es fundamental mencionar a las pirámides con planta cuadrada o rectangular las cuales contaban con una única escalinata de acceso en la parte frontal. Esta estaba flanqueada por dos superficies lisas conocidas como alfardas. Muchas de las pirámides en Tenochtitlan siguieron este mismo diseño. Entre las creaciones arquitectónicas más destacadas de los aztecas se encuentran Tepoztlán y Malinalco, ambas excavadas fueron en la roca y finalizadas con estructuras de mampostería.

El templo de Tepoztlán presenta una planta rectangular y consta de dos salas. El acceso a la primera sala se hace a través de una puerta dividida por dos pilastras, mientras que en la sala posterior se ubica un banco continuo adornado con relieves que posiblemente tengan un carácter funerario. Este templo descansa sobre una plataforma piramidal que presenta escalinatas flanqueadas por alfardas en sus bordes.

Por su parte, Malinalco es un conjunto de forma irregular de construcciones religiosas las cuales fueron talladas en la roca madre. Consta de seis unidades, de las cuales al menos cuatro presentan forma circular. En ambos casos, podemos hacer referencia de que nos encontramos con un tipo de construcción religiosa que tiene la intención de manifestar el poder militar y religioso de los aztecas.

Canchas de pelota aztecas y la plaza ceremonial azteca del recinto sagrado

Las canchas de pelota tenían una forma en «L» y su función principal eran ser espacios dedicados para el juego de pelota, que era el deporte principal de los aztecas, conocido como tlachtli o ullamaliztli. Aunque este deporte fue popular durante la era mesoamericana, todavía se juega en algunas partes de México. Estas canchas de pelota por lo general se encontraban de forma adyacente al santuario de Huitzilopochtli.

El Gran Templo y el corazón de la ciudad, por su parte, estaban rodeados por un complejo ceremonial. Esta área consistía en un conjunto de estructuras de gran tamaño las cuales estaban destinadas específicamente para ceremonias religiosas llevadas a cabo por los aztecas. Estas edificaciones abarcaban templos, canchas de pelota y casas de sacerdotes. Muchas de ellas, si no es que la mayoría, estaban muy cerca de las casas de los nobles aztecas.

Chinampas

Las chinampas eran parcelas rectangulares de tierra utilizadas para la agricultura de muchos alimentos indispensables en la dieta de los aztecas. Cada chinampa estaba rodeada por canales, que dejaban correr el agua entre ellas. También construyeron presas y sistemas de riego bastante complejos para mantener los cultivos que eran vitales para la subsistencia de los aztecas.

Estos espacios de tierra agrícola en forma de bloques, fueron creados en terrenos pantanosos, tenían alrededor de 2,5 metros de ancho y 30 metros de longitud. Generalmente estaban separados por raíces de sauce. Las chinampas se localizaban en las áreas seleccionadas de la ciudad y en ocasiones, se extendían hasta los cuerpos de agua más cercanos desde donde se obtenía el riego necesario.

El Templo Mayor

Tenochtitlán, fue fundada en el año 1325, se caracterizó como la ciudad sagrada de esta avanzada civilización, representando la grandeza y esplendor de la arquitectura azteca. Esta asombrosa metrópolis, fue reconocida como una de las ciudades mejor planificadas entre todas las civilizaciones antiguas en América, esta se alzó sobre la isla de Tenoch en el lago Texcoco. Con el tiempo, se edificó la primera gran pirámide, conocida como el Templo Mayor, como homenaje a Huitzilopochtli, el dios del sol y la guerra.

Teotihuacán

Teotihuacán, situada a unos 40 kilómetros al noreste de la Ciudad de México, se creó como una de las ciudades más grandes de Mesoamérica durante la era prehispánica. Esta zona llegó a albergar a una población que superaba los cien mil habitantes. Su diseño urbano original se basaba en la intersección de dos calzadas principales que funcionaban como puntos de referencia para la misma sociedad. La disposición de las construcciones con propósitos rituales o administrativos, como el Conjunto Plaza Oeste, La Ciudadela y el Templo de Quetzalpapálotl, se distribuía a lo largo de la icónica Calzada de los Muertos. Algunas de estas construcciones eran consideradas como palacios o residencias del poder de la misma ciudad azteca.

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Equipo COARINS

Somos COARINS, una cooperativa de arquitectos, ingenieros y diseñadores de interiores apasionados por la educación de calidad en el sector de la construcción. Nuestro objetivo es brindar una formación integral y accesible para todos aquellos interesados en el diseño arquitectónico, ingeniería y diseño de interiores.


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