Arquitectura industrial

La arquitectura industrial ha sido uno de los tipos de arquitectura más importantes que ha habido en la historia. En este artículo conoceremos más acerca de ella.

¿Qué es?

La arquitectura industrial se dedica a la planificación y edificación de complejos industriales y estructuras relacionadas. Estas construcciones tienen como propósito albergar operaciones de manufactura, almacenaje y circulación de muchos productos en diversos campos como manufactura, logística, minería, energía y producción alimentaria, entre muchos otros más.

Los proyectos que se encuentran dentro de la arquitectura industrial se diseñan según las especificaciones propias de la industria que atenderán. Por ejemplo, pueden contar con techos altos para acomodar maquinaria de gran tamaño, sistemas de ventilación para regular temperatura y humedad, así como el equipo que consideren necesario y especializado para vigilar que los procesos de producción se hagan de forma adecuada.

En el ámbito de la arquitectura industrial, la consideración de la seguridad y la optimización del espacio son aspectos fundamentales. El diseño de los mismos tiene que ser tanto funcional como seguro para los trabajadores de la industria, y también para los productos y maquinaria presentes en la construcción. Además, debe de cumplir con los lineamientos de regulaciones y normativas, como las disposiciones en seguridad industrial y construcción.

Este tipo de arquitectura se distingue por ser una rama altamente especializada dentro de la arquitectura que se enfoca en estructurar construcciones industriales. Su propósito se centra más que nada en asegurar la efectividad, la seguridad y la operatividad las cuales son esenciales para la producción y el flujo de bienes y servicios.

Fuente: Ayuda PFC Arquitectura

Inicios

La arquitectura industrial tuvo sus orígenes en los comienzos de la Revolución Industrial. Este suceso en la historia, tuvo su punto de partida en Gran Bretaña, a finales del siglo XVIII y se extendió a lo largo de Europa y América del Norte en las siguientes décadas. Conforme las industrias crecían y se volvían más fructíferas, se volvió básicamente necesario el poder crear edificaciones que fueran especializadas y capaces de albergar los procesos productivos novedosos en ese entonces.

Cuando estaba iniciando la Revolución Industrial, las fábricas solían construirse adaptando estructuras existentes, como molinos de agua y construcciones agrícolas, para su uso industrial. A medida que la industria avanzaba, surgía la necesidad de poder contar con métodos constructivos innovadores. Estos tendrían que ser capaces de satisfacer los requerimientos específicos de la producción industrial.

A mediados del siglo XIX, la arquitectura industrial comenzó a tomar forma como un ámbito de diseño altamente especializado. Los arquitectos de esa época desarrollaron nuevas técnicas y materiales constructivos para poder construir edificios industriales que fueran seguros, eficientes y económicamente viables. Estas edificaciones, casi siempre, contaban con aperturas muy grandes para ventanales con el fin de aprovechar al máximo la luz natural. También se colocaban techos de gran altura para acomodar maquinaria y estructuras modulares que facilitaban su expansión y adaptación.

A lo largo del siglo XX, la arquitectura industrial evolucionó siendo aún más especializada gracias al desarrollo de tecnologías y técnicas constructivas innovadoras. Estas incluían la utilización de acero y concreto en la construcción, así como también la automatización de procesos productivos y la adopción de materiales y tecnologías sostenibles.

En la actualidad, la arquitectura industrial sigue siendo de mucha importancia en la construcción de infraestructuras para la industria y la logística. Asimismo, continúa su evolución para ajustarse a las cambiantes necesidades de la producción industrial.

Antecedentes

Se habla de arquitectura industrial como una forma de construcción diseñada especialmente para satisfacer las necesidades de las industrias. En esta categoría arquitectónica se incluyen diferentes tipos y estilos que combinan utilidad y diseño, y se encuentran en todo el mundo industrializado.

Los primeros ejemplos de esta manera de construir se remontan al siglo XVIII, durante la primera Revolución Industrial, que tuvo lugar entre 1760 y 1830, principalmente en Gran Bretaña. Sin embargo, en la actualidad, cuando se menciona arquitectura industrial, se está hablando mayormente de edificios que surgieron como respuesta al uso generalizado de nuevos materiales como el metal y el concreto. Aquí también podemos mencionar que van de la mano con métodos de producción en serie que se destacaron en la Segunda Revolución Industrial, a finales del siglo XIX y principios del XX.

Este estilo arquitectónico moderno fue creado para satisfacer las necesidades de las industrias cuyo trabajo era convertir materias primas en productos finales de manera muy eficiente. Los arquitectos y constructores tuvieron que pensar en cómo se hacían los productos y cómo los trabajadores realizaban sus tareas, además de asegurarse de que los trabajadores estuvieran seguros. Todo esto, por supuesto, con el propósito de hacer el trabajo más sencillo y obtener un máximo rendimiento.

Revolución industrial

La Revolución Industrial trajo consigo un rápido y acelerado desarrollo de la arquitectura industrial. Este fue impulsado por la creciente necesidad de construir edificios para albergar diversas actividades industriales, como talleres, fábricas y almacenes. Durante esta época, también se produjo un avance significativo en la forma en que se construían las naves industriales.

A medida que avanzaba la industrialización, surgió otra necesidad importante: la creación de ciudades y edificios los cuales estuvieran destinados a poder responder a la creciente población de trabajadores de las nuevas industrias. Además de esto, fue importante poder desarrollar infraestructuras de transporte que permitieran el movimiento adecuado de materias primas y productos entre diferentes lugares. Con el tiempo, estas mismas infraestructuras también resultaron para el desplazamiento de personas.

Estos edificios se caracterizaron por la incorporación de innovadoras tecnologías, que dieron origen a la utilización de estructuras de acero específicamente diseñadas para este propósito. Este periodo marcó una auténtica revolución, no solo en términos de industrialización, sino también en cuanto a las técnicas empleadas en el diseño y la construcción de edificios industriales. Un ejemplo muy famoso de esta era fue la construcción de la Torre Eiffel.

Fuente: ArchDaily México

Actualidad

El diseño de muchos tipos de edificios industriales llegó a definir cómo lucían las ciudades en el siglo XX, con resultados buenos y malos. En el ámbito de los espacios interiores de arquitectura industrial, a menudo se encuentran lugares simples, poco atractivos y sin inspiración; no obstante, una arquitectura industrial bien planeada puede ser realmente asombrosa.

En regiones que han cambiado a economías basadas en servicios, como Estados Unidos y gran parte de Europa Occidental, estos lugares se han vuelto más importantes que nunca, superando al sector manufacturero. Por otro lado, debido a la tecnología y a la forma en que se produce en diferentes lugares, muchos de estos edificios industriales ya no son necesarios, convirtiéndose incluso en reliquias del pasado que a menudo plantean desafíos en la apariencia de las ciudades modernas.

Características principales

La arquitectura industrial presenta ciertas características que la distinguen de otros tipos de arquitectura. En seguida mencionaremos algunas de las más importantes:

  • Funcionalidad: El diseño de las estructuras industriales está enfocado en cumplir una función específica, como la producción, almacenamiento y distribución de bienes. Por ello, se busca la máxima eficiencia y practicidad en el espacio de trabajo, adaptándolo a los procesos de producción.
  • Estructura y diseño: Se pone especial atención en la ingeniería y estructura del edificio, que debe ser lo suficientemente resistente para soportar equipos y maquinaria industrial necesarios dependiendo de las actividades que se realicen.
  • Amplitud: Los edificios industriales suelen tener techos altos y espacios interiores amplios para acomodar maquinaria y equipos. Grandes ventanales también son comunes para aprovechar la luz natural y ahorrar energía.
  • Flexibilidad: Se basa en diseños modulares que permiten expandir y ajustar el edificio según las necesidades de producción. Dependiendo de las actividades, se determinará el espacio que se deberá de tener para que se pueda trabajar sin problema.
  • Materiales resistentes: Se utilizan materiales duraderos como el acero y el concreto, capaces de soportar el desgaste constante y el peso de los equipos.
  • Sostenibilidad: Se enfoca en la eficiencia energética, de este modo adopta tecnologías y materiales sostenibles para reducir el consumo de energía y minimizar el impacto ambiental con beneficio de las personas y del mismo flujo de trabajo que se tenga.

Objetivo y materiales más usados

El diseño de un edificio que esté dentro de la arquitectura industrial puede variar según su propósito, pero existen características similares que comparten tanto la arquitectura residencial como la industrial. Los edificios industriales se caracterizan por sus espacios abiertos y techos altos.

La estética de la arquitectura industrial suele reflejar el minimalismo de la arquitectura moderna, priorizando la funcionalidad sobre los elementos decorativos. Se emplean materiales y servicios visibles. Por ejemplo, en los espacios residenciales industriales es común observar paredes de ladrillo expuesto, pisos de concreto y vigas de acero. Además, es probable que se vean conductos, cables y tuberías sin ningún recubrimiento extra. La luz natural es aprovechada eficientemente en la arquitectura industrial a través de amplias ventanas de malla metálica o ventanas de piso a techo.

Fue durante la construcción de amplias estructuras metálicas que dieron lugar a lo que ahora conocemos como naves industriales cuando se introdujo el uso del vidrio y el concreto reforzado en la estética arquitectónica. El hierro fundido se convirtió en uno de los materiales más utilizados a partir de la revolución industrial el cual seguirá siendo un rasgo distintivo en las construcciones industriales.

Además del hierro, tanto el concreto como el acero son materiales que empezaron a producirse en gran cantidad desde la Segunda Revolución Industrial. Estos materiales y técnicas se han encargado de ir transformado nuestra manera de vivir tanto en hogares como en ciudades.

Tipos de construcciones

  • Naves Industriales: Una nave industrial es un tipo de edificio diseñado para albergar los procesos de producción de diversas industrias, y también puede servir como lugar de almacenamiento para productos fabricados, materias primas y otros bienes.
  • Naves con estructuras de acero: Estas son las más comunes debido a su facilidad y rapidez de construcción. Una ventaja es que permiten espacios interiores más amplios y bien iluminados, sin necesidad de columnas interiores, lo que hace que se aproveche más el espacio.
  • Naves de Hormigón Prefabricado: Similar a las estructuras de acero, estas son también rápidas de montar al conectar las piezas. No obstante, su limitación radica en la iluminación debido a la altura del edificio.
  • Naves de hormigón: Aunque son más económicas, se utilizan menos debido a los largos tiempos de construcción y limitaciones en la parte de la iluminación. Su ventaja es la posibilidad de diseñar la nave en forma de edificio, permitiendo múltiples subestructuras en la planta.
  • Naves Mixtas: Estas naves combinan estructuras de acero y concreto para crear formas geométricas especiales en el edificio. Una de sus ventajas frente a las construcciones de concreto o acero por separado es el ahorro de materiales, además de una mayor calidad y resistencia estructural.
  • Construcción Modular: La construcción modular es un proceso en el cual un edificio se construye fuera de su ubicación final en condiciones de planta estrictamente controladas. En este tipo se pueden usar los mismos materiales que una construcción convencional, pero en un tiempo mucho menor. Los edificios se producen en módulos que se ensamblan para formar la estructura final. Estos módulos pueden utilizarse como viviendas, oficinas, entre otros usos.

Más ejemplos

  • Almacenes y centros de distribución: Estas edificaciones se crean con el propósito de almacenar y distribuir productos y materiales. Generalmente, cuentan con espacios interiores amplios y muchos estantes para la disposición de los productos.
  • Instalaciones para investigación y desarrollo: Estos edificios están creados para ser parte del desarrollo de nuevos productos y procesos. Estas construcciones incluyen espacios que incluyen laboratorios, áreas de prueba y lugares especializados de trabajo.
  • Infraestructuras de energía y servicios públicos: Estas construcciones son importantes para proporcionar suministros vitales, como energía y agua a la comunidad. Engloban plantas de tratamiento de agua y aguas residuales, instalaciones de generación de energía, subestaciones eléctricas y algunos centros de tratamiento de desechos.
  • Aeropuertos, puertos y estaciones de transporte: Son estructuras diseñadas para la movilización de personas y mercancía. Aquí podemos encontrar aeropuertos, puertos marítimos y estaciones ferroviarias.
Fuente: Tiovivo Creativo

Algunas construcciones destacadas

La arquitectura de naves industriales ha dejado su huella en todo el mundo desde los inicios de la Revolución Industrial. A continuación, presentamos algunos ejemplos destacados que han sido parte importante de la evolución de la arquitectura industrial en el mundo.

Fábrica de Ford Richmond

La fábrica de Ford Richmond, en California, es un importante ejemplo. Fue la mayor planta de ensamblaje jamás construida en la Costa Oeste y desempeñó un papel crucial durante la Segunda Guerra Mundial al ser reacondicionada para la producción en tiempos de guerra.

Esta instalación es considerada histórica y forma parte del Parque Histórico Nacional Rosie the Riveter/World War II Home Front. Actualmente, cuenta con un centro de visitantes del Servicio de Parques Nacionales, diversos negocios privados y el Craneway Pavilion, un espacio para eventos.

Ford Motor Company

Al explorar las influencias que ha tenido la arquitectura industrial en el urbanismo moderno, nos encontramos con dos edificios industriales emblemáticos diseñados por Albert Kahn para la Ford Motor Company. Estos casos representan una intersección de dos ámbitos arquitectónicos: la arquitectura de edificios industriales y la arquitectura de campus universitarios.

El éxito del modelo Ford T impulsó la construcción de una nueva instalación en 1909 en Highland Park, un suburbio de Detroit. Henry Ford imaginó una fábrica diferente a las convencionales, que solían adoptar formas como rombos alargados, letras T, E o H con la idea de poder aprovechar al máximo la entrada de luz.

Fábrica de Fiat Lingotto

Ubicada en Turín, Italia, la fábrica de Fiat diseñada por Matté Trucco en 1922 es reconocida por su singular pista de carreras en la azotea.

Planta de Producción de Wolfsburg de Volkswagen

La planta de Volkswagen en Wolfsburg, Alemania, es un ejemplo innovador en diseño y tecnología de producción. Diseñada por Gunter Henn, esta instalación, inaugurada en 2001, destaca por su enfoque vanguardista en la producción de vehículos lo cual se lleva a cabo en un espacio totalmente adecuado y funcional para cada una de sus actividades a realizar.

Estudio de la arquitectura industrial

La labor de un estudio especializado en arquitectura industrial radica en diseñar y construir edificios y estructuras destinados al ámbito industrial dependiendo de las necesidades específicas de la industria y los clientes que tienen las diversas empresas. Esto implica una estrecha colaboración con los clientes para así poder comprender sus necesidades y crear diseños que sean eficaces, seguros y económicamente viables.

Las responsabilidades que asume un estudio de arquitectura industrial incluyen:

  • Diseño inicial: Generar conceptos y un buen diseño inicial que se ajusten a los requisitos de la industria, las demandas de los clientes y las regulaciones legales.
  • Planificación espacial: Optimizar la disposición del espacio, gestionar el flujo de personas y vehículos en el edificio, al igual que la planificación de la logística y organización de los procesos productivos.
  • Diseño detallado: Crear planos, dibujos y modelos 3D que permitan visualizar el diseño final, detallando aspectos como dimensiones, materiales, disposición de sistemas de iluminación, ventilación, climatización, así como también la ubicación de maquinaria y equipos.
  • Coordinación interdisciplinaria: Trabajar en conjunto con ingenieros, contratistas y otros especialistas para asegurar que el diseño cumple con los requerimientos técnicos y normativos.
  • Supervisión de la construcción: Vigilar la construcción para garantizar la conformidad con las especificaciones del diseño para poder asegurarse de que el proyecto se complete dentro del presupuesto y el plazo estipulado.

La arquitectura industrial ha dado lugar a una amplia gama de edificios y estructuras destacadas. Podemos mencionar desde impresionantes puentes y torres hasta impresionantes fábricas y centrales hidroeléctricas. Cada uno de estos ejemplos se destaca por su diseño, ingeniería y funcionalidad los cuales llegan a ser simplemente sorprendentes.

¿Quien escribió este artículo?

Naomi Santa Olalla

Arquitecta y diseñadora de interiores.
Me gusta escribir y leer artículos relacionados con proyectos arquitectónicos y también conocer su solución en cuanto al interiorismo.


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