Arquitectura vernácula

La arquitectura vernácula hoy en día vuelve a sobresalir en el mundo de la construcción gracias al empleo de materiales sostenibles. Aquí te contaremos más sobre este tipo de arquitectura y algunos de sus ejemplos más destacados.

¿Qué es?

La arquitectura vernácula, representa la tradición que posee de forma auténtica cada una de las regiones del mundo. Este tipo de arquitectura surge de forma orgánica entre los habitantes originarios de cada área, esta forma de construcción responde directamente a las necesidades de vivienda de la comunidad local. Lo distintivo de estas estructuras viene en su adaptación meticulosa al entorno, con soluciones concebidas y ejecutadas por los propios habitantes, respaldados por el conocimiento colectivo y los sistemas de construcción transmitidos a lo largo de generaciones.

El término «vernáculo» tiene sus raíces en el latín «vernaculus», que significa «doméstico», «nativo» o «indígena», con «verna» refiriéndose a un «esclavo nacido en casa». Aunque comúnmente se asocia con la lengua nativa de una cultura, en la actualidad el alcance que tiene se amplía para abarcar todos los aspectos que definen la identidad, la cotidianidad y los rasgos fundamentales arraigados en la historia de cada comunidad.

Definición según autores

Considerando el impacto de la revolución industrial en un periodo específico de la historia, podemos entender como arquitectura vernácula, según Francoise Choay, aquellas estructuras marcadas por grandes chimeneas robustas, pesadas y sólidas, las cuales son caracterizadas por el neologismo, según Kevin Lynch en su libro sobre la imagen de la ciudad.

Frank Lloyd Wright por su parte, conceptualiza la arquitectura vernácula como una forma de construcción arraigada en las necesidades prácticas, moldeada por quienes mejor comprenden el entorno y imbuida de un sentimiento de pertenencia nacional. Esta descripción sugiere una conexión primordial con el diseño. Numerosos arquitectos contemporáneos han estudiado detenidamente las edificaciones vernáculas, encontrando en ellas fuentes de inspiración para sus propios proyectos.

En 1946, al arquitecto egipcio Hassan Fathy le fue entregado el encargo de diseñar la ciudad de Nueva Gourna, ubicada cerca de Luxor. Inspirado por los asentamientos nubios tradicionales y sus técnicas constructivas, Fathy incorporó las características distintivas de las bóvedas de ladrillo de barro en sus creaciones. A pesar de sus esfuerzos, el proyecto tuvo sus dificultades, principalmente de índole social y económica. Sin embargo, este intento marcó un hito importante en la búsqueda de soluciones arquitectónicas que aborden las necesidades sociales y ambientales de los usuarios, adoptando métodos y formas propias de la arquitectura vernácula.

Vernáculo

El término vernáculo, como ya hemos mencionado, está derivado de «doméstico, nativo, indígena», este connota algo arraigado en una cultura específica o que posee rasgos característicos de la misma. Cuando nos referimos a la arquitectura vernácula, hablamos de formas de construcción tradicionales que surgen de manera autóctona en ciertos pueblos. Estas construcciones son caracterizadas por el uso de materiales locales y técnicas constructivas propias.

Sin embargo, la interpretación del término aún genera debate entre algunos expertos. Muchas personas lo consideran simplemente como una expresión regional, asociada a la informalidad y a un lugar en particular. Otros, como Paul Oliver, lo ven como «la ciencia nativa de construir», relacionándolo con edificaciones realizadas sin la intervención de especialistas, sino por la propia comunidad o de manera popular.

Henry Glassie aporta otra perspectiva, optando por que la arquitectura puede ser considerada vernácula cuando lo que se consideraba común está en peligro de desaparición, como sucedió en Inglaterra con la Revolución Industrial. En este sentido, los edificios vernáculos son aquellos que, habiendo sido menospreciados, ahora son objeto de gran interés.

Vivienda urbana

¿Y cómo se aplica esta definición a la vivienda urbana? La vivienda efímera en entornos urbanos también puede ser considerada arquitectura vernácula debido a la coherencia que existe aquí entre diseño, constructor y usuario, dentro de un contexto cultural y referentes específicos.

La arquitectura vernácula está estrechamente ligada a la sostenibilidad y la localización en contraposición a los procesos de globalización. Los materiales de construcción locales son fundamentales en este tipo de arquitectura, contribuyendo a la protección del medio ambiente y la sostenibilidad. Por ejemplo, en áreas ricas en árboles se utilizan madera para las construcciones, mientras que en el Oriente el bambú es un material determinante.

A menudo, se asocian ciertos materiales con un estilo de vida y una clase social específica: el concreto o el vidrio suelen relacionarse con una arquitectura de alta calidad, mientras que el adobe o la caña se asocian con modos de vida más humildes, a pesar de que estos últimos destacan por su sostenibilidad.

Características principales

La arquitectura vernácula, es testigo vivo de la cultura popular, se distingue por el uso ingenioso de materiales y sistemas constructivos adaptados al entorno. Su objetivo principal es crear microclimas que generen espacios confortables, influyendo en factores como la temperatura, la iluminación y los niveles de humedad. Estas prácticas, que están muy influenciadas en el conocimiento ancestral y en el patrimonio histórico y cultural, se transmiten de generación en generación, formando una tradición constructiva dinámica y en constante evolución.

Aunque las características estéticas y estructurales de la arquitectura vernácula varían entre regiones y culturas, todas comparten un origen común y una preocupación por la protección del clima local y el aprovechamiento de los recursos disponibles. La elección de materiales de construcción está estrechamente ligada al medio ambiente circundante: las regiones con abundancia de árboles utilizan madera, mientras que en áreas sin este recurso se emplea barro o piedra. En el Lejano Oriente, el bambú es una opción popular debido a su versatilidad y abundancia.

La sostenibilidad es un principio fundamental de la arquitectura vernácula: si una construcción no respeta los recursos locales y no es adecuada para su entorno, no puede considerarse vernácula. A diferencia de otras corrientes arquitectónicas, la arquitectura vernácula no se define por un conjunto de características estilísticas o constructivas replicables, sino por su adaptación única a cada contexto local.

Elementos importantes

En primer lugar, la arquitectura vernácula privilegia las técnicas constructivas tradicionales sobre las globalizadas, aprovechando los conocimientos acumulados durante siglos de experiencia. Por ejemplo, en regiones desérticas, los muros gruesos ayudan a regular la temperatura interior, mientras que las construcciones elevadas sobre pilotes protegen contra la humedad.

Segundo, la arquitectura vernácula utiliza materiales autóctonos y evita la importación de recursos externos. Un ejemplo destacado es el iglú en regiones polares, construido exclusivamente con nieve y hielo. En Turquía, las casas de adobe son comunes, utilizando barro local como material principal y aislante térmico.

Finalmente, la sensibilidad al contexto y la cultura es un aspecto esencial de la arquitectura vernácula. Cada región posee características únicas que deben reflejarse en su arquitectura, como lo demuestran los techos vegetales en Escandinavia, que no solo se integran con el paisaje, sino que también regulan la humedad y la temperatura interior. En resumen, los diseños vernáculos son coherentes con su entorno y reflejan la identidad de la comunidad a la que pertenecen.

Materiales

Como mencionamos, la arquitectura vernácula se caracteriza por el uso de materiales asociados a cada región y adaptados a las necesidades locales. Un ejemplo emblemático son las «casas colmena» en Harran, Turquía, construidas con adobe, ladrillo y piedra, materiales abundantes en la zona. Estas estructuras abovedadas proporcionan un excelente aislamiento térmico y son un uno de los ejemplos más claros de la sabiduría constructiva tradicional. En Dinamarca, se encuentran técnicas vernáculas similares, como los techos de algas en la isla de Læsø, aunque lamentablemente muchas de estas tradiciones están desapareciendo.

Sin embargo, la influencia de la arquitectura vernácula no se limita al pasado, sino que también se refleja en la arquitectura moderna. Otro ejemplo de esto es un edificio en el área de Tahoe, inspirado en la arquitectura minera y en los molinos de sellos utilizados durante la fiebre del oro. Estas estructuras, con su forma alargada verticalmente, rememoran la historia de la región y su pasado minero. Otro modelo contemporáneo, es el proyecto Posidonia en las Islas Baleares, donde se emplean algas locales para el aislamiento, fusionando técnicas tradicionales con diseños modernos.

La vivienda vernácula no se limita a un estilo arquitectónico específico, sino que se adapta a las particularidades de cada región. En la arquitectura residencial, encontramos una amplia variedad de estilos que reflejan la diversidad cultural y geográfica. Por ejemplo, en Nueva Inglaterra destacan los triple-deckers, edificios de apartamentos de tres pisos que fueron hogar de muchos inmigrantes. En Alemania Oriental, los Plattenbau son emblemáticos de la arquitectura de la posguerra.

Estos ejemplos muestran cómo la arquitectura vernácula perdura en la actualidad, adaptándose a las necesidades y contextos de cada comunidad.

Identidad

Hablar de arquitectura vernácula es adentrarse en la identidad arquitectónica única de diversas regiones a lo largo de los continentes. A lo largo de la historia, los movimientos arquitectónicos, predominantemente del continente europeo, han impuesto tendencias de diseño que han dejado su huella en ciudades y pueblos altamente urbanizados. Si bien estas corrientes arquitectónicas pueden ser admirables en su belleza, su enfoque se ha centrado en imitar cánones estéticos, a menudo relegando el estudio del contexto local.

Sin embargo, frente a esta homogeneidad, surge la arquitectura vernácula como una corriente opuesta que se adapta de manera orgánica a su entorno. Es considerada un símbolo de originalidad y personalidad, ya que cada manifestación de arquitectura vernácula es única y refleja las características distintivas de su región, sin sucumbir a las influencias globalizadas. Pero, ¿Qué la distingue y la hace tan especial?

Tipos de arquitectura vernácula

La arquitectura vernácula se adapta de manera intrínseca al ecosistema en el que se encuentra inserta, lo que da lugar a características similares pero nunca idénticas. Por ejemplo, en regiones con climas nevados, es común encontrar construcciones semienterradas con techos curvos o inclinados para evitar el colapso por el peso de la nieve. Además, los muros suelen ser especialmente gruesos para proporcionar mayor resistencia. En áreas áridas o prácticamente desérticas, así como en praderas, las construcciones tienden a ser de baja altura, con techos curvos que permiten adaptarse a las corrientes de aire y utilizando materiales regionales con altas capacidades térmicas, como el adobe o el barro, para regular la temperatura interna.

Por otro lado, en zonas boscosas o tropicales, los techos suelen tener un ángulo menos pronunciado que en áreas nevadas, pero más inclinados que en regiones áridas, con el objetivo de permitir un adecuado drenaje del agua de lluvia. Además, es común encontrar construcciones elevadas del suelo a través de palafitos para así poder protegerse de la humedad y evitar daños estructurales. De esta manera, la arquitectura vernácula refleja una íntima relación con su entorno natural y responde de manera eficiente a las condiciones climáticas y geográficas locales.

Yurta / Asia Oriental

Este ejemplo de arquitectura vernácula también se destaca por ser una forma de arquitectura efímera. Se trata de las viviendas nómadas utilizadas por cazadores y pastores en la región euroasiática. Estas construcciones se consideran vernáculas debido a que retoman el sistema constructivo de las yurtas medievales. En estas se utilizan materiales completamente locales, como madera para la estructura y pieles para el revestimiento.

La forma característica de la yurta es otra de sus cualidades distintivas: suelen ser de planta circular y de baja altura, lo que les permite resistir los vientos fuertes que son comunes en la región sin peligro de derribo. Además, se han documentado yurtas móviles, que se montan sobre vehículos motorizados, lo que añade un elemento de flexibilidad a estas construcciones nómadas.

Colmenas de adobe / Turquía

En la región de Harran, en Turquía, se encuentran unas singulares viviendas conocidas como «colmenas de adobe». Estas construcciones cumplen con los requisitos para ser consideradas arquitectura vernácula, ya que emplean técnicas típicas, materiales locales y se integran de manera armoniosa con su entorno. Las casas están construidas principalmente con ladrillos de adobe, fabricados en el lugar mismo, y se caracterizan por espacios interiores sumamente pequeños y escasos vanos, pero con techos altos.

Esta técnica resulta bastante buena y eficaz para controlar las altas temperaturas características de la región. El diseño de los techos cónicos permite que el calor se concentre en la parte superior de la estructura, manteniendo las áreas habitables más frescas. Además, la disposición conjunta de las viviendas contribuye también al control térmico, creando un microclima más confortable en el entorno cercano.

Aunque las dimensiones interiores puedan parecer reducidas a primera vista, la percepción espacial se ve modificada gracias a las generosas alturas de los techos. Esto le da a las viviendas una sensación de acogida y amplitud, a pesar de su aparente modestia en tamaño.

Tolek / Camerún

La comunidad de Musgum es reconocida por sus singulares viviendas, conocidas como tolek, las cuales presentan un diseño único en el mundo. Estas estructuras se definen como una reinterpretación de las cúpulas, aunque difieren considerablemente en estructura, materiales y formas de las cúpulas occidentales. Específicamente, los tolek están construidos exclusivamente con barro y tierra, debido a la escasez de materiales en la región.

Para asegurar la estabilidad de los materiales, se emplea una técnica característica del lugar: se superponen varias capas de tierra y barro en espiral, comenzando desde la base y aumentando gradualmente según la dureza del material, que se logra gracias al secado al sol. La forma curva de los tolek, que se inclinan hacia el centro, ayuda a reforzar la estructura y proporciona estabilidad a la construcción.

Además de adaptarse al entorno físico, los tolek también reflejan las dinámicas sociales de la comunidad. Cada familia habita en un conjunto de tolek dentro de un muro perimetral, creando patios interiores rodeados por las viviendas. Estos patios sirven como espacios para cultivar relaciones familiares, y cada conjunto puede albergar hasta 15 integrantes. A lo largo de los años, el horizonte africano estuvo adornado por estas tan peculiares cúpulas escamadas, aunque en la actualidad son pocas las familias que conservan este sistema arquitectónico tradicional.

Valorar materiales

En la actualidad, el conocimiento profundo de las propiedades de los materiales utilizados en la construcción de edificaciones vernáculas es muy importante para poder garantizar una mejor calidad de vida en los espacios habitables, especialmente a medida que nuevas tecnologías emergen en el mercado. El diseño de espacios representa ahora un compromiso con el medio ambiente y, por ende, con la mejora de la calidad de vida de quienes los ocupan.

En respuesta a la crisis ambiental, hay un creciente impulso hacia la búsqueda y estudio de biomateriales como alternativas que reduzcan la huella ambiental del sector del diseño y la arquitectura. El desafío radica en generar alternativas en el uso de materiales empleados en los sistemas constructivos, así como en promover el uso de materiales renovables que mejoren las condiciones de los espacios y garanticen el confort de sus habitantes. En el contexto de la arquitectura habitacional, esto cobra una importancia especial debido a la creciente demanda de vivienda, impulsada por el aumento de la población y los cambios en las dinámicas urbanas.

Soluciones en México

Es bien sabido que muchos sistemas constructivos tradicionales en el mundo surgieron a partir de materiales obtenidos del entorno, los cuales, aplicados en la construcción de espacios, crearon condiciones óptimas para su uso. En México, por ejemplo, la arquitectura vernácula heredó materiales como tierra, paja y diferentes tipos de piedras, que han sido estudiados para desarrollar diversos sistemas constructivos que se integren con las nuevas tecnologías. Sin embargo, el agave es un material poco explorado que ha desempeñado un papel significativo en la arquitectura tradicional otomí, especialmente en el estado de Hidalgo.

La vivienda tradicional otomí, en este país, ha sido un pilar fundamental para la preservación de la identidad cultural, donde el maguey juega un papel central. Este material representa un ejemplo de superposiciones culturales, pero desafortunadamente, las influencias externas y la falta de interés en poder preservar este conocimiento han llevado a la casi total desaparición de este tipo de vivienda. Su única existencia en el mundo fue posible gracias a la transmisión generacional del conocimiento y sobre todo, a la conciencia sobre la importancia de su cuidado y uso.

¿Quien escribió este artículo?

Naomi Santa Olalla

Arquitecta y diseñadora de interiores.
Me gusta escribir y leer artículos relacionados con proyectos arquitectónicos y también conocer su solución en cuanto al interiorismo.


Etiquetas


También podría interesarte...

Arquitectura civil
Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked

{"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}

¿Te interesa ampliar tus conocimientos?