Forma y función en Arquitectura

Uno de los temas que ha causado infinidad de debates dentro de la arquitectura es el poder decidir entre forma y función.

En este artículo hablaremos más sobre ellos, desde sus inicios hasta cómo podemos aplicarlos en la actualidad.

Introducción


La arquitectura es una de las disciplinas más amplias que podemos encontrar en el mundo. Esta va mucho más allá de solo construir edificios. La arquitectura es considerada por muchos autores como la expresión tangible de la creatividad humana, donde la forma y la función se fusionan de una manera única para dar como resultados espacios que sean escenarios de vida teniendo impactos diferentes en las personas. Podemos mencionar que desde las impresionantes catedrales góticas hasta los modernos edificios o rascacielos más altos del mundo, la arquitectura ha sido hecha por una búsqueda constante de poder lograr un equilibrio entre lo hermoso y lo útil, entre cómo se ve algo de forma estética y sobre todo, poder ser funcional.

El eterno debate entre la forma y la función ha sido un tema que ha generado controversia durante siglos en el mundo de la arquitectura. Para ello es importante preguntarnos, ¿Es más importante que un edificio se vea bonito o que sea práctico? incluso, es fundamental saber si se puede encontrar un equilibrio entre ambos aspectos o son completamente opuestos. Estas preguntas que se han hecho desde hace muchos años, han desafiado a arquitectos, críticos e investigadores desde hace mucho tiempo. Incluso en la actualidad siguen siendo aspectos importantes que juegan un papel importante dentro de nuestras vidas.

En este análisis, vamos detenernos a explorar un poco la compleja relación que existe entre la forma y la función en la arquitectura. Muchas personas se han dedicado a la compleja tarea de poder crear una balanza entre estos dos conceptos, para ello, se han presentado varios ejemplos que incluso hoy en día podemos ver de forma presencial e incluso, juzgar con criterio propio si estos dos conceptos se hacen presentes de forma correcta dentro de estos volúmenes arquitectónicos.

¿Qué es mejor?

Como ya hemos mencionado, uno de los debates más fuertes entre muchos arquitectos con el paso del tiempo se basa en qué resulta ser más importante a la hora de diseñar y construir una obra arquitectónica, ¿su aspecto o su funcionalidad?

Sin duda, este intercambio de opiniones ha logrado que se generen incluso ciertas peleas para los expertos en el campo, ya que dependiendo de la formación o del punto de vista de cada una de las personas, se tienen visiones diferentes al respecto. Por un lado, están aquellos que defienden por encima de todo la belleza como prioridad, argumentando que los edificios deben ser como obras de arte que impacten y emocionen a quienes los observan. Se podría decir que en este punto, la arquitectura es mucho más que construir; es una forma de expresión artística que busca inspirar y despertar la imaginación de las personas.

Por otro lado, existen quienes consideran que la función es lo más importante, ya que un edificio debe ser útil, funcional e incluso ser hecho para poder satisfacer las necesidades prácticas de quienes lo usan o habitan, dejando a un lado la estética o las emociones de las personas. Para el lado de la funcionalidad, la arquitectura debe ser principalmente práctica y eficiente, garantizando a como de lugar, la comodidad y la adaptabilidad a las actividades diarias de sus usuarios.

Fuente: Pinterest

Corrientes y estilos

Esta división que se ha generado con el paso del tiempo entre la apariencia y la utilidad ha dado lugar a diferentes corrientes y enfoques particulares dentro de la disciplina arquitectónica, cada una con sus propias filosofías y formas de trabajo. Algunos arquitectos se inclinan hacia estética, dedicando su vida y creatividad a diseñar estructuras innovadoras y sorprendentes que desafíen las normas de lo que ya está establecido y sobre todo, que llamen la atención del público. Dentro del lado de la forma, el diseño arquitectónico es un terreno de experimentación y originalidad, donde la imaginación es libre y la innovación es clave. Por otro lado, los profesionales que prefieren centrarse en la funcionalidad y la practicidad de sus diseños, priorizando la eficiencia y la comodidad, se centran mil veces en la creación de espacios habitables y acogedores.

A pesar de estas diferencias que en ojos de muchas personas parecieran ser muy marcadas, todos los proyectos arquitectónicos por lo general, enfrentan el desafío de encontrar un equilibrio armonioso entre lo bello y lo funcional. Un edificio puede ser atractivo a la vista y, al mismo tiempo, funcional, adaptándose de forma eficaz a las necesidades y actividades de sus usuarios. En este sentido, el diseño arquitectónico se convierte en un elemento que equilibra ambos conceptos, donde cada decisión debe ser cuidadosamente tomada en cuenta para lograr un resultado satisfactorio que combine la forma y la función de manera equitativa y armoniosa dando como resultado una arquitectura pura.

Antecedentes

Durante los inicios de la arquitectura, muchas personas se dieron a la tarea de observar y analizar qué era lo necesario y suficiente que debían de tener cada una de las creaciones que se presentaban al mundo como edificaciones arquitectónicas. Dentro de la historia, podemos encontrar momentos que suelen ser la base para el desarrollo de esta controversia entre la forma y función en la arquitectura.

Vitruvio

El arquitecto y pensador Vitruvio presentó sus bases en la época de la Antigua Grecia, estas serían conocidas como los pilares más esenciales de la arquitectura. El primero de ellos era firmitas, que habla a la necesidad de poder contar con una solidez estructural; utilitas, que destaca la importancia de la funcionalidad; y venustas, que es uno de los principios que se centran en la búsqueda de la belleza estética. Dichos principios, fueron concebidos con la idea de lograr un perfecto equilibrio armónico entre la estabilidad de la construcción, su utilidad práctica y su atractivo visual. Sin embargo, a lo largo del tiempo, ha surgido un constante debate en torno a cuál de estos aspectos debería tener ser más relevante dentro de la práctica arquitectónica.

Incluso a lo largo de varios años, se ha cuestionado repetidamente si es la firmeza estructural, la funcionalidad o la belleza estética es lo que debería regir en la arquitectura. Este dilema ha generado opiniones encontradas entre varias personas profesionistas e incluso hasta personas que no han profundizado mucho en el tema ya que ha dado lugar a diversas corrientes de pensamiento dentro del ámbito arquitectónico.

Fuente: Pinterest

Mientras algunos abogan por la importancia de la solidez y estabilidad de las construcciones, argumentando que la seguridad y durabilidad son aspectos fundamentales que no pueden ser comprometidos, otros sostienen que la funcionalidad y adaptabilidad de los espacios arquitectónicos son aspectos que no deben dejarse en segundo plano, ya que un edificio debe servir eficientemente a las necesidades de sus usuarios. Por otro lado, están aquellos que ponen énfasis en la importancia de la estética y la belleza de las construcciones, defendiendo la idea de que los edificios deben ser visualmente atractivos y armoniosos para enriquecer el entorno urbano y proporcionar experiencias placenteras a quienes los habitan o visitan.

Renacimiento y Neoclasicismo

Durante el Renacimiento y el período neoclásico, resurgió un profundo interés por los ideales arquitectónicos que caracterizaban a la arquitectura clásica. En aquellos tiempos, la forma arquitectónica era vista como una manifestación de la perfección y la belleza ideal lo cual se basaba en perspectivas, materiales e incluso ilusiones ópticas para poder crear un elemento que cumpliera con esta serie de conceptos. Este renacer de la estética clásica inspiró la creación de edificios de una belleza monumental, los cuales estuvieron regidos de simetría y proporciones que se relacionaban de inmediato la grandeza y la armonía del pasado.

Sin embargo, este enfoque que muchos señalan que era exclusivo en la búsqueda de la belleza ideal a menudo resultaba en la construcción de edificios que, aunque visualmente impresionantes, podían carecer de una funcionalidad verdadera. Algunas de estas estructuras, las cuales fueron diseñadas con un énfasis excesivo en la estética, a veces no cumplían de forma adecuada con las necesidades prácticas de quienes las habitaban o utilizaban. Esta tensión entre la estética y la funcionalidad dio lugar a edificaciones que, si bien eran visualmente impactantes, podían presentar limitaciones en términos de comodidad o eficiencia espacial, lo cual nos habla de que no se presentaba un equilibrio adecuado entre ambas.

Fuente: Architectural Digest México y Latinoamérica

Muchos ejemplos que se presentaron con el paso del tiempo incluso pudieron mezclar algunos de estos elementos que eran caracterizados por pertenecer a la arquitectura clásica con elementos modernos con la finalidad de encontrar un equilibrio entre la forma y la función arquitectónica. Cabe señalar que este debate sigue siendo una de las eternas razones de discusiones entre personas que se han dedicado a estudiar el tema.

Movimiento moderno

A principios del siglo XX, el ámbito arquitectónico experimentó una transformación bastante fuerte y radical con la llegada del movimiento moderno. Dicho movimiento fue liderado por grandes arquitectos como Le Corbusier y Walter Gropius. Esta era marcó un momento decisivo con la tradición al desafiar la presencia de la ornamentación que era únicamente con fines decorativos, la cual muchas veces tomó un lugar priorizándose a la funcionalidad y la eficiencia en el diseño arquitectónico.

Su principal objetivo era crear construcciones arquitectónicas que fueran capaces de adaptarse de manera óptima a las necesidades prácticas de la vida moderna, lo que se tradujo para poder responder a ello en formas simples y racionalistas.

En este punto de la historia, podemos mencionar que se encontraban dentro de un contexto que estaba caracterizado por profundos cambios sociales y avances tecnológicos. El movimiento moderno fue el responsable de abrazar la idea de que la arquitectura debía reflejar la nueva era industrial y con ello, poder satisfacer las necesidades de una sociedad que en ese entonces se empezaba a encontrar en constante transformación.

Fuente: Arcux

Debido a esto, el estilo arquitectónico se alejó de la ostentación y de lo superfluo, lo que favoreció en su lugar líneas limpias, espacios bien definidos para optimizar el funcionamiento del diseño logrando una distribución eficaz. La premisa de este momento era que la simplicidad y la funcionalidad se entendían como los cimientos indispensables para la creación de entornos arquitectónicos que serían auténticamente modernos y adecuados para el estilo de vida contemporáneo. Con ello, se respondían varias necesidades pero también se estaba prestando atención a lo que era realmente necesario para lograr una funcionalidad entre el habitar y la arquitectura, no nada más se estaba construyendo por construir.

Posmodernismo y el Deconstructivismo

En contraste al modernismo, tanto el posmodernismo como el deconstructivismo surgieron como corrientes arquitectónicas que nos hicieron cuestionarnos la idea de que la función debe ser el único aspecto determinante en la configuración de un edificio. Estos movimientos tan conocidos, se hicieron famosos rápidamente por su amor hacia la experimentación formal y una amplia diversidad estética. Por lo general, ambos movimientos se la pasaban desafiando frecuentemente las convenciones ya establecidas y generando preguntas sobre la relación entre la forma arquitectónica y su funcionalidad.

En vez de adherirse estrictamente a las premisas del modernismo, el posmodernismo y el deconstructivismo optaron más por estar cerca de una libertad creativa y una expresión individual, lo que dio pauta a poder explorar nuevas vías de representación arquitectónica que rompieran poco a poco con los paradigmas tradicionales.

Fuente: pasaporteblog.com

El posmodernismo, en particular, se caracterizó por su enfoque ecléctico y su actitud irónica hacia la arquitectura, fusionando elementos de diversos estilos y épocas de manera a menudo provocativa y poco convencional. Este movimiento hacia que las personas se preguntaran sobre la noción de una verdad absoluta en el diseño arquitectónico, abogando por una apreciación de la diversidad y la complejidad del entorno construido. Por otro lado, el deconstructivismo, se vio influenciado en gran parte por las corrientes filosóficas de Jacques Derrida. También exploraba la fragmentación de diferentes elementos que fueran parte importante en la arquitectura y la ambigüedad en el diseño, desafiando las nociones convencionales que ya se conocían en estructura y forma.

Unión de estilos para equilibrar

Ambos movimientos, el posmodernismo y el deconstructivismo, tuvieron la intención en su inicio de ser elementos fundamentales en la historia de la arquitectura ya que analizaban las limitaciones impuestas por la función, reconociendo la importancia de la experiencia estética y emocional en el diseño arquitectónico.

Aunque algunos críticos argumentan que estas tendencias fueron las responsables de que se sacrificara un poco la funcionalidad a cambio de la expresión artística, otros mencionan que contribuyeron a mejorar de algún modo el abanico de posibilidades en la arquitectura contemporánea, fomentando la innovación y la experimentación en el campo. Sin embargo, es importante mencionar que tanto el posmodernismo como el deconstructivismo desafiaron las concepciones que ya estaban arraigadas sobre la relación entre forma y función, invitando a una reflexión más profunda sobre la naturaleza y el propósito verdadero de la arquitectura dentro de la sociedad moderna.

Reflexiones

Sin duda, el tema de la forma y función en la arquitectura siempre seguirá siendo uno de los más controversiales dentro del mundo de la arquitectura. Depende mucho de la visión, conocimientos, perspectivas y vivencias de las personas o profesionistas en arquitectura, diseño o construcción la forma en la que quieran equilibrar e incluso optar por alguno u otro concepto.

Como sucede en muchos temas de la vida cotidiana, habrá personas que se encuentren de acuerdo con la forma y habrá otros que se vean más identificados con la funcionalidad de sus creaciones e incluso, no está prohibido quedarse justo en medio de ambos. Muchos encuentran un equilibrio bastante interesante que se encuentra en constante movimiento entre cómo se ve y para qué se usa un edificio, creando una relación bastante agradable donde la belleza y lo funcional se fusionan para potenciarse entre sí.

Este equilibrio, al estar en cambio constante con el tiempo no se queda igual, sino que se adapta a medida que las necesidades de la gente y el entorno en el que vivimos van evolucionando. A medida que avanzamos en la vida, la arquitectura se va ajustando y transformando para satisfacer las nuevas necesidades de la sociedad y el mundo que nos rodea. Esto también se puede entender que una buena arquitectura no solo trata de verse bien, sino que también refleja cómo cambian nuestras vidas y nuestras comunidades con el tiempo.

Fuente: Pinterest

Fusión de conceptos

Esta serie de factores y elementos que podemos tomar en cuenta para hacer creaciones y diseños arquitectónicos, dependerán de la visión de cada una de las personas e incluso, del contexto en el que nos encontremos. La arquitectura más que construcciones, se traduce como escenarios que nos permiten desarrollarnos, desenvolvernos e incluso pueden funcionar como espacios que nos permitan descubrir algo físico o emocional cada día de nuestra vida que pasa.

Es por eso que la funcionalidad y la forma de la arquitectura, pueden resultar factores importantes para que juntos, al fusionarse, logren un escenario increíble, listo para que se llene de vida con las vivencias y emociones que a final de cuentas, son los aspectos que se encargan de poder hacer que la arquitectura cobre sentido y tenga una razón de ser en cada uno de los diseños que se materialicen.

¿Quien escribió este artículo?

Naomi Santa Olalla

Arquitecta y diseñadora de interiores.
Me gusta escribir y leer artículos relacionados con proyectos arquitectónicos y también conocer su solución en cuanto al interiorismo.


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