Análisis de la TWA Terminal, Aeropuerto John F. Kennedy

Uno de los lugares más impresionantes en cuanto a su forma, diseño y estructura es la TWA Terminal, es por eso que dentro de este artículo conoceremos más de ella y algunos de los espacios que la caracterizan.

Historia


El Centro de Vuelos TWA o TWA Flight Center fue el nombre original para el diseño creado por Eero Saarinen en la Terminal 5 del aeropuerto Idlewild, posteriormente renombrado como Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, para la compañía Trans World Airlines (TWA).

La dirección del proyecto fue concedida a la firma conocida de Eero Saarinen & Associates con sede en la ciudad de Detroit, convirtiéndose en el edificio más emblemático del aeropuerto y siendo reconocido como un Monumento Histórico Nacional. Este icónico lugar también sirvió como escenario para la filmación de la película de Steven Spielberg «Atrápame si puedes». Es importante mencionar que tristemente Saarinen falleció en 1961, un año antes de la finalización de la construcción del edificio.

Antecedentes

La Terminal 5 se encuentra ubicada en el extremo opuesto al eje central del plan maestro del Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, en Queens, al sureste de la Ciudad de Nueva York, Estados Unidos, aproximadamente a unos 19 km de la ciudad de Manhattan. JFK es el aeropuerto con mayor número de llegadas de pasajeros internacionales en Estados Unidos y sirve como base de operaciones para aerolíneas como JetBlue Airways, entre otras.

La elección de Saarinen para el proyecto TWA fue acertada, ya que el presidente de la compañía, Ralph Dawson, buscaba un edificio que capturara «el espíritu del vuelo… un edificio en el que la propia arquitectura expresara el drama y el carácter especial y la emoción de los viajes… no un lugar estático, cerrado, sino un lugar de movimiento y transición«. En ese momento, los aeropuertos eran relativamente nuevos, la aviación estaba experimentando cambios rápidos y las terminales aéreas carecían de una forma establecida. En 1959, por primera vez en la historia, el número de personas que cruzaron el océano por el aire superó al de aquellos que lo hicieron por el mar.

Primeras propuestas

Tiempo antes de la elaboración de sus primeras propuestas, Saarinen llevó a cabo un exhaustivo estudio sobre el funcionamiento de los aeropuertos. Analizó de forma minuciosa el comportamiento de los usuarios, incluyendo viajeros, visitantes y acompañantes, estudiando también edificios similares como terminales de tren. Al estudiar los flujos de viajeros y los recorridos a pie de las personas en grandes recintos, observó que las trayectorias nunca seguían líneas rectas. Los peatones, al percibir la cercanía de un obstáculo, adoptaban caminos curvilíneos similares a las trayectorias aerodinámicas.

Este enfoque ergonómico se reflejó en la concepción del edificio como un artefacto entre la máquina y el órgano. Saarinen aplicó principios anatómicos al diseño, adaptándolo a la mano del usuario y dándole una forma que parecía esculpida por su función.

Asimismo, el arquitecto Saarinen consideró el edificio como un símbolo emblemático para la compañía, una proyección publicitaria que destacaría como buque insignia de la empresa. Este enfoque no solo implicaba funcionalidad, sino también una cuidadosa puesta en escena. El diseño del edificio se basó en la concepción del comportamiento de las personas dentro de él: un flujo constante de individuos con misiones específicas, ya sea buscando información, leyendo avisos, siendo examinados o recibidos por otros. Este enfoque teatral del espacio interior del edificio contribuyó a su reputación de poseer una cierta teatralidad en su diseño.

Remodelación

Después de que American Airlines adquiriera TWA en 2001, la Terminal 5 quedó fuera de servicio. Hubo propuestas de las autoridades portuarias de New York y New Jersey para convertir la parte principal del edificio en un restaurante y en un centro de conferencias, pero algunos críticos de arquitectura se opusieron a esta idea.

JetBlue, en diciembre del 2005, que opera en la Terminal 6, inició la ampliación de sus instalaciones, encargando la obra al Estudio Gensler. Se rehabilitó la parte frontal y algunos sectores de la Terminal 5, convirtiéndose en el punto central de operaciones de la compañía después de ser adaptado a las nuevas exigencias del sector. Las partes laterales periféricas de la terminal diseñada por Saarinen tuvieron que ser demolidas para dar lugar a nuevas instalaciones.

Desde un punto de vista funcional, Gensler diseñó la terminal de JetBlue para complementar el modelo de negocio de la compañía. Con 60 mil metros cuadrados y 26 puertas, la terminal ofrece un excepcional servicio al cliente, con un diseño que facilita la circulación y asientos en el vestíbulo. Los vestíbulos de las entradas fueron concebidos como espacios transitorios, mientras que las áreas de concesiones son más amplias, ya que es donde los clientes de JetBlue suelen comprar alimentos y bebidas antes de abordar. Los amplios espacios entre las puertas de embarque permiten maniobrar fácilmente con los Airbus 320.

A pesar de las modificaciones, la distintiva silueta del edificio original se destaca en el complejo, permitiendo que JetBlue Airways sea reconocida frente a sus competidores. El conjunto formado por el antiguo edificio y el nuevo constituye el centro de operaciones de JetBlue Airways en el aeropuerto JFK, conocido colectivamente como la Terminal 5 o simplemente T5.

Concepto

La terminal de la TWA se concibe como si fuera un símbolo abstracto del vuelo, una alegoría esculpida en hormigón armado. A menudo se describe como la figura de «un águila tomando tierra». Sus formas curvas evocan un vuelo fluido. El vocabulario formal de un arquitecto moderno se refleja en la simetría de la planta y los alzados, siendo el movimiento de las formas la inspiración principal, incluso en los detalles más mínimos, para así poder llevar a cabo el desarrollo de su diseño.

«… un edificio en el que la propia arquitectura expresara el drama, el carácter especial y la emoción de los viajes … un lugar de movimiento y transición … Las formas fueron elegidas deliberadamente para hacer hincapié en un creciente aumento de la calidad de la línea. Queríamos un levantamiento»

-Eero Saarinen

Forma

Si hablamos de la forma específica que adquirió el edificio, es bastante notable la similitud que comparte la terminal de TWA con otro aeropuerto inaugurado en 1956 que fue el mismo año en que se le encargó el proyecto: el Lambert Terminal Airport de Saint Louis, diseñado por Leinweber, Yamasaki (amigo de Saarinen) y Hellmuth. Hay mucho parecido en cuanto a las dimensiones de ambos edificios como en la forma de la cubierta.

Para poder representar una forma que emana de la creatividad y que no se ajusta a una ley geométrica es un desafío, pero la necesidad de construirla obliga a buscar recursos válidos para su control, que es la utilidad última de la geometría. Un análisis detallado de los planos del edificio revela cómo se construyen geométricamente estas formas que de forma aparente se unen.

Uno de los arquitectos del equipo relata que, mientras intentaban encontrar la forma correcta, una mañana, mientras Eero estaba desayunando, utilizó la cáscara de una toronja para describir la concha del terminal. Empujó hacia abajo en su centro, abultando la fruta para imitar la depresión que deseaba. Esta fue la semilla de la forma de la cáscara.

Para ello, utilizaron tres tamaños y configuraciones diferentes de doblado y curvado. «Poco a poco», dijo Saarinen, «hemos desarrollado una línea más fluida para el puente que conecta los balcones, las escaleras que conducen a ellos a cada lado y las superficies de todo el conjunto». Fue un trabajo laborioso realizado casi en su totalidad con modelos, durante la producción de los planos de todas las superficies curvas para la construcción.

Diseño

La terminal contaba con un estilo futurista, con amplios ventanales que ofrecían vistas a los aviones estacionados de la TWA y a los pasajeros que partían a través de las alfombras rojas. A pesar de la conveniencia visual, la ubicación cercana de las puertas de la terminal a la calle dificultó la creación de entradas centralizadas y puntos de control de seguridad.

Esta terminal fue pionera al ser la primera de una aerolínea en implementar un circuito cerrado de televisión, un sistema central de megafonía, cintas transportadoras para el equipaje y una pantalla electrónica de vuelos. Además, la TWA fue precursora en la utilización de básculas para pesar el equipaje.

El aeropuerto JFK se destacó en la industria aeroportuaria al poder permitir que las compañías aéreas diseñaran y fueran propietarias de sus propias terminales. La TWA fue una de las primeras en adoptar este enfoque, seguida más tarde por otras compañías aéreas como Eastern Airlines y American Airlines. Este modelo innovador marcó un cambio significativo en la forma en que las aerolíneas abordaban la infraestructura de los aeropuertos.

Elaboración del proyecto

La peculiaridad del proyecto se extiende al método de diseño, que se basó completamente en modelos a escala. El primer modelo, a escala 1:50, se construyó a finales del año 1956, seguido por modelos de trabajo sucesivos a escala 1:200. La última maqueta de trabajo, creada en la segunda mitad del año 1957, también a escala 1:50, permitió ensayar y perfeccionar las soluciones formales, estructurales y constructivas. Este tamaño de maqueta facilitó la evaluación de las cualidades espaciales, la iluminación y otros aspectos del proyecto que serían difíciles de estudiar mediante dibujos.

Por su parte, la cubierta también experimentó diversas iteraciones antes de llegar a su forma definitiva, compuesta por cuatro bóvedas diferenciadas con una silueta apuntada hacia afuera. Este enfoque detallado y a escala proporcionó una comprensión integral y detallada de la interacción entre la forma, la función y la estructura del edificio.

Espacios

En su interior, hay espacios y formas orgánicas que definen las sensaciones al estar dentro de la construcción, a pesar de ser diametralmente opuestos, el amplio espectro de la expresión arquitectónica de Eero Saarinen. La estructura alberga un vestíbulo único con formas y objetos dispuestos como obras escultóricas para el disfrute de los viajeros.

Planta baja

Aquí se encuentra el amplio vestíbulo principal que tiene la zona de intercambio de pasajeros, mostradores y todos los servicios relacionados con el tráfico de los mismos. Además, se ha dispuesto una zona aislada desde la cual se pueden observar los movimientos de los aviones.

Nivel superior

Este segundo nivel, elevado sobre el primero, refuerza la idea de un hall único en la planta baja. En él, se han ubicado una cafetería, un restaurante, un bar y diversas salas privadas de reuniones. Una escalera conduce a los viajeros a la zona de embarque, flanqueada por dos galerías. Estas galerías presentan techos abovedados que alcanzan su altura máxima por encima del horizonte de los pasajeros, sugiriendo una dimensión mucho mayor que la real, utilizando un recurso de perspectiva casi barroco. Las expresivas curvas del diseño crean espacios abiertos y fluidos.

Estructura

Para el diseño y función de la estructura, Saarinen se inspiró en las bóvedas de crucería gótica para crear un espacio sin columnas que cuenta con diversos servicios. Aunque la estructura parece ser una pieza escultórica de concreto, en su interior se refuerza con una red invisible de acero, una especie de «hamaca invisible de acero» que sostiene la cubierta. La estructura adopta la forma de una gran columna en forma de Y que se transforma de manera plástica y gradual en otras vigas encargadas de sostener las cuatro secciones de la cubierta. Estas vigas permiten el paso de luz natural desde lo alto y aligeran visualmente la estructura.

En los modelos a escala sucesivos, la silueta de la cubierta fue ajustándose para garantizar su capacidad de sostén. La preocupación estructural principal era evitar un grosor excesivo en la viga de borde que debía sostener el voladizo. La forma evolucionó desde una concha única continua hasta caparazones sujetados por grandes costillas, hasta llegar a la forma final: cuatro bóvedas diferenciadas con una silueta apuntada hacia fuera, configurando una especie de estrella de cuatro puntas. La viga de borde se diseñó como un alero de forma inclinada y la arista que se forma en el trasdós facilita el drenaje del agua de la cubierta.

El flujo continuo entre las distintas áreas crea un espacio sin límites, una arquitectura de fluidez donde las columnas, las bóvedas y el antepecho se fusionan para así poder formar un único elemento integrado.

Siglo XXI

La Autoridad Portuaria de Nueva York, JetBlue y Nueva Jersey todavía tenían que decidir el futuro de la terminal original de Saarinen, que permanecía vacía. Entre las primeras propuestas se contemplaban opciones como un centro de conferencias, un museo de la aviación, un restaurante o un lugar para la facturación de los vuelos que parten de la nueva JetBlue T5. En abril de 2015, The Wall Street Journal informó que JetBlue y un promotor de hoteles estaban en negociaciones para convertir la terminal en un hotel.

No fue hasta septiembre del 2015, que el gobernador del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo, confirmó que el edificio de Saarinen se convertiría en un nuevo hotel para los pasajeros del aeropuerto. Las obras dieron inicio en agosto de 2016, demoliendo las estructuras a cada lado de la terminal pero conservando la terminal en sí. El hotel, con apertura prevista para 2018, contará con 505 habitaciones, 4000 m² de espacio para reuniones y un mirador de un área aproximada de 1000 m².

JetBlue T5

En diciembre de 2005, la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey dio inicio con la construcción de una nueva terminal para JetBlue Airways, que ocupaba la adyacente Terminal 6 y era la aerolínea con mayor crecimiento en el aeropuerto. Este nuevo edificio de 58,100 m², diseñado por Gensler, rodea parcialmente el edificio original de Saarinen, para el cual algunas partes periféricas fueron demolidas. La nueva terminal cuenta con 26 puertas y puede albergar 250 vuelos al día, atendiendo a unos veinte millones de pasajeros al año.

Reapertura

La Terminal 5 pudo al fin reabrir sus puertas el 22 de octubre de 2008, utilizando una abstracción de la forma de la terminal original de Saarinen como logo oficial del evento y para la señalización. La nueva terminal incluye una zona comercial de 5,100 m² con 22 concesiones de alimentación y 35 tiendas especializadas, acceso inalámbrico a Internet gratuito, una zona de juegos para niños y un aparcamiento con 1,500 plazas.

Fue la primera terminal construida en el JFK después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 y cuenta con veinte carriles de seguridad, uno de los mayores controles en una terminal aérea de Estados Unidos. El vestíbulo de la terminal de Gensler rodea la terminal de Saarinen con forma de media luna, conservando los originales y emblemáticos pasillos de salidas y llegadas en forma de tubo de la terminal de Saarinen. De este modo, también se estaría preservando y cuidando que la esencia principal de la idea del arquitecto no se perdiera del todo.

Mientras que el TWA Flight Center diseñado por Saarinen fue denominado por el arquitecto Robert A. M. Stern como «La Gran Central de la era de la aviación», la nueva terminal se ha calificado como «hiper-eficiente» y un «monumento a la producción humana».

¿Quien escribió este artículo?

Naomi Santa Olalla

Arquitecta y diseñadora de interiores.
Me gusta escribir y leer artículos relacionados con proyectos arquitectónicos y también conocer su solución en cuanto al interiorismo.


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