Análisis Iglesia del Jubileo

La Iglesia del Jubileo es una de las obras más peculiares dentro de la arquitectura de Richard Meier. Al implementar el juego de volúmenes y también el de la luz y sombra, se han logrado resultados bastante impresionantes que asombran a todos los visitantes que acuden año con año a esta obra arquitectónica.

En este artículo conoceremos más características y datos importantes de esta iglesia…

Historia

Como parte del programa «50 iglesias para Roma 2000» durante la celebración del Jubileo 2000, la Iglesia Católica encomendó al arquitecto estadounidense Richard Meier la creación de la Iglesia del Jubileo, también conocida como Iglesia de Dios Padre Misericordioso.

Antes de seleccionar al famoso arquitecto Richard Meier, se llevó a cabo un concurso en el que participaron arquitectos de renombre internacional, algunos de los participantes contaban con ideas muy buenas como fue el caso de Tadao Ando, Frank Gehry, Peter Eisenmann, Santiago Calatrava, Gunter Behnisch y Richard Meier, siendo este último el ganador del concurso. Este proyecto fue muy importante para la ciudad ya que no solo contribuyó a agregar un nuevo monumento al patrimonio eclesiástico de la ciudad de Roma, sino que también revitalizó el previamente monótono barrio de Tor Tre Teste, atrayendo a más de 35,000 visitantes cada año.

Un aspecto notable de este proyecto arquitectónico es que Richard Meier se convirtió en el primer arquitecto judío en diseñar un templo católico en Roma. Dentro del diseño de la iglesia podemos notar que el uso predominante del color blanco en esta estructura simboliza la pureza. El conjunto arquitectónico consta de la iglesia en sí y el centro parroquial, que alberga oficinas, un auditorio y un salón de usos múltiples donde se pueden realizar varios eventos.

La capilla presenta tres paredes curvas, que buscan representar la Trinidad, estas cuentan con una disposición que se asemeja a las velas de un barco, un símbolo que más que nada se basa en «el barco en el cual navega la gente de Dios». En la fachada principal, destaca un campanario con cinco campanas que simbolizan los cinco continentes.

Construcción

Para la construcción se empleó una estructura la cual tuvo que ser construida de bloques prefabricados de doble curvatura, que se ensamblaron y unieron mediante técnicas de postensado, utilizando cables tanto horizontales como cables colocados de forma vertical. La capa externa consta de 78 paneles, la capa intermedia de 104 y la capa interna, que alcanza una altura de 26 metros, de 176 paneles.

Con el fin de mantener la blancura del edificio, la empresa Italcementi desarrolló un nuevo tipo de cemento llamado TX Millenium, que contiene dióxido de titanio el cual garantiza que el hormigón se mantenga blanco a pesar de la contaminación, la lluvia y otros factores climáticos. El interior de la iglesia está revestido con madera y mármol travertino. El altar, también elaborado en mármol travertino, retoma la metáfora del barco en su diseño haciendo que el concepto de la obra esté presente en este espacio también.

Antecedentes

La iglesia está ubicada en un terreno triangular de superficie plana en Tor Tre Teste, el cual es un distrito de Roma, denominado así debido a un relieve que representa tres cabezas cortadas en una antigua torre de vigilancia que se remonta al siglo IV. Este lugar se encuentra aproximadamente a unas seis millas al este del centro de Roma.

El proyecto se encuentra construida de forma adyacente a un conjunto residencial de densidad media que se construyó en la década de 1970, y se encuentra en el borde de un parque público.

En total, el complejo abarca una superficie de 108,414 pies cuadrados e incluye tanto la iglesia como el Centro Comunitario.

Características principales

La Iglesia del Jubileo, también conocida como Iglesia de Dios Padre Misericordioso, situada en Roma, Italia, es un destacado ejemplo del estilo minimalista característico del arquitecto estadounidense Richard Meier. Esta iglesia fue concebida como parte de la iniciativa de la Iglesia Católica para conmemorar el Jubileo 2000.

En esta obra arquitectónica tan importante, Meier decidió incorporar elementos distintivos de su estilo personal. El uso del color blanco, que simboliza la pureza y la claridad, decide combinarlo con un minimalismo que se caracteriza por líneas simples y definidas. La abundante luz natural que inunda el interior, en una referencia bastante clara de las antiguas catedrales góticas, la cual es un elemento esencial.

Además, el diseño se basa en planos y aberturas que permiten una iluminación cenital, creando una geometría pura y limpia. A pesar de esta aparente simplicidad, la arquitectura de Meier se enriquece y se hace notar gracias a elementos de gran significado, destacando su habilidad para extraer la esencia de los símbolos en cualquier espacio que decida proyectar.

Esta obra arquitectónica es un claro ejemplo de la evolución de la arquitectura, ya que reinterpreta el concepto fundamental de una iglesia de manera atemporal. La iglesia, en este contexto, no se adhiere a una forma que ya se encuentre predefinida ni a parámetros específicos. En su esencia, una iglesia se concibe como un lugar de reunión en torno a la religión, y la arquitectura se adapta a este concepto. Luego, se incorporan elementos que complementan esta función y refuerzan su carácter religioso.

El proyecto incluye dos elementos principales: la iglesia y la casa parroquial, las cuales están claramente diferenciadas por un muro de forma cóncava que las separa.

Concepto de diseño

Richard Meier se distingue por su enfoque racional de la geometría, la creación de espacios diáfanos, un muy buen manejo de la luz y su favoritismo por el color blanco, que simboliza la pureza al contener todos los demás colores.

En el contexto del concurso para la Iglesia del Jubileo, la propuesta de Meier sobresalió por su diseño distintivo y elegante. También fue elegida por el uso innovador de materiales los cuales están en sintonía con las tecnologías de construcción contemporáneas. Un punto importante dentro de este proyecto arquitectónico fue la luz como elemento determinante del carácter de la obra y la clara intención de que el edificio fuera un lugar para la humanidad en general, no limitado exclusivamente a la comunidad cristiana. A pesar de cierta complejidad del proyecto de Meier incorpora elementos que hacen referencia directa a la fe cristiana, en particular a la católica.

Este complejo se distingue visualmente de los edificios circundantes y se convierte en una construcción fácilmente reconocible por su prominente presencia blanca y su amplia plaza, destinada a acoger a los feligreses.

Elementos principales

La estructura se compone de dos elementos principales: la iglesia propiamente dicha y el centro parroquial, que incluye oficinas, un auditorio y un salón de usos múltiples. Estos dos edificios están separados por un muro cóncavo que los divide, pero se conectan mediante una fachada de cristal.

La capilla, como parte central de la iglesia, está formada por tres paredes curvas que evocan la imagen de velas de un barco, lo cual se entiende como «el barco en el cual navega la gente de Dios». Estas paredes curvas están compuestas a la vez por tres círculos que tienen un radio similar, que junto con la pared opuesta, conforman la estructura de la nave.

Este conjunto de elementos, sutilmente hace referencia a la Trinidad cristiana, un aspecto que resalta Meier. La iglesia cuenta con amplias superficies acristaladas en la parte superior y las fachadas principal y posterior, lo que garantiza una generosa entrada de luz natural. Los arcos de hormigón, con alturas que van entre los 20 y 30 metros, ayudan bastante a la impresionante presencia de la estructura.

Composición volumétrica

Iglesia

La Iglesia del Jubileo, obra del arquitecto Richard Meier, se compone de una nave principal y una nave lateral, siendo las características más notables de esta última las tres capas de hormigón que representan la Santísima Trinidad. A pesar de que estas capas parecen estar ubicadas de una forma concéntrica, en realidad están desplazadas intencionalmente para crear una mayor expansión en el lado del acceso principal, que se abre hacia la plaza y da la bienvenida a los fieles.

Estas expansiones están conectadas por extensas paredes de cristal que permiten la entrada abundante de luz natural al interior.

A pesar del enfoque minimalista del diseño, se incorporan todos los elementos esenciales de un templo católico, cada uno con su propia interpretación simbólica:

El presbiterio, elevado sobre la nave central por tres gradas, al igual que el altar, un sólido volumen ovalado hecho de mármol travertino. Por otro lado, encontramos el retablo, simple pero expresivo, con una representación de Jesús en consonancia con la concepción trinitaria de la iglesia, y en la parte superior, el Espíritu Santo dentro de una estrella de David.

La cruz, que parece flotar sobre el retablo y se encuentra frente a una figura cúbica, simbolizando infinitud y elevación al cielo. El confesionario también fue considerado para ser un volumen rectangular con listones de madera en una fachada dando privacidad. Otros espacios importantes fueron el coro y el órgano, ubicados sobre la entrada principal, presentan planos blancos contrastados con el gris metálico de los tubos del órgano.

La fuente bautismal, un prisma rectangular de mármol travertino con una concavidad en la parte superior, situada cerca de la entrada principal. El Vía Crucis, también se decidió colocar en el costado derecho de la nave central, que consta de pequeñas imágenes rectangulares y añade uno adicional representando «La Resurrección».

Distribución de las naves

La nave central, un espacio diáfano con tres filas de bancos de madera para los feligreses. Por otro lado, la nave lateral, dedicada a la Virgen María, la cual está situada en el lado izquierdo de la nave central y demarcada por las capas primera y tercera, junto con el confesionario.

El vestíbulo de acceso, bajo una cubierta en celosía de hormigón, que crea un filtro entre el exterior y el interior y proporciona abrigo y aislamiento térmico y acústico a través de una doble puerta. La sacristía, separada del presbiterio por el retablo, que se compone de prismas rectangulares de diferentes alturas y una variedad de vanos.

Finalmente, el campanario, independiente de la iglesia y parte de la casa parroquial, ubicado en la fachada principal, que alberga cinco campanas con yugo, organizadas de menor a mayor de arriba hacia abajo.

Casa parroquial

Este edificio, que forma parte del conjunto de la Iglesia del Jubileo, desempeña una función semipública y privada la cual es de suma importancia ya que complementa la labor de la iglesia principal.

Desde el punto de vista arquitectónico, se presenta como un edificio multifuncional que alberga una variedad de espacios y funciones, entre las que se incluyen:

  • Nivel -1: Es dedicado al almacenamiento, archivo, instalaciones sanitarias, centro comunitario, cuarto técnico, un patio central y una sala múltiple.
  • Nivel 0: Es donde se encuentran diversas aulas múltiples, salas de reuniones, espacios disponibles y baños.
  • Nivel 1: En este nivel podemos encontrar oficinas para sacerdotes, una sala de juntas, oficinas adicionales y baños.
  • Nivel 2: Este nivel es más funcional para actividades cotidianas ya que cuenta con una cocina, un comedor, una lavandería, habitaciones privadas para el clero con baño, una habitación disponible, espacio de archivo y acceso al campanario.

Desde una perspectiva volumétrica, este edificio se caracteriza por la presencia de volúmenes prismáticos y planos, sin una composición formal definida. Sin embargo, esta falta de una composición rígida no le quita valor al conjunto, ya que su propósito principal es complementar el volumen de la iglesia principal en lugar de competir con ella.

Distribución

El interior de la iglesia es igualmente impresionante en comparación con su espectacular exterior. La luz inunda las paredes curvas de este espacio, ofreciendo una experiencia en constante cambio de perspectiva para los visitantes.

En la zona del altar, un prisma utiliza aberturas y planos inclinados para crear una iluminación indirecta, evocando el efecto presente en la iglesia de Notre Dame du Haut, diseñada por Le Corbusier, a la cual Meier admira y puede ser que haya tomado como ejemplo para su obra.

En el extremo opuesto, cerca de la entrada, podemos encontrar el órgano, montado sobre otro prisma en el cual el arquitecto descompone superficies y aristas para generar un volumen virtual y transparente de color blanco, el cual da la sensación de estar flotando sobre la pared de mármol.

La pared opuesta a las «velas» se encuentra revestida de listones de madera, lo cual aporta una sensación de calidez al espacio. Por otro lado, el mobiliario, el cual es caracterizado por sus formas simples y abstractas, se integra de forma perfecta al lenguaje arquitectónico de la iglesia. El altar, elaborado en mármol travertino, nuevamente hace referencia al concepto del barco.

Asimetría

La Iglesia del Jubileo es un edificio que, a pesar de su aparente minimalismo, alberga un diseño complejo y rico en composición. Se caracteriza por una asimetría total en sus fachadas, plantas, alturas y en su volumen en general.

Esta riqueza en su diseño la ha convertido en un referente dentro de la arquitectura religiosa de la actualidad, ya que aquí se plasman conceptos de manera elegante, sin caer en la literalidad de los elementos.

Como sabemos, la iglesia al estar jugando con ritmo y volúmenes bastante interesantes ha hecho que se pueda diferenciar del resto de construcciones que se encuentran en esa ciudad. Muchas personas de la zona ya pueden localizar este sitio únicamente por la forma característica con la que cuenta y de este modo, ayuda a la ciudad a tener un referente más de la arquitectura moderna en la vida urbana dentro de Roma. Las formas y los colores puros que se utilizaron en este proyecto, son factores clave en el concepto de diseño del mismo trabajo que se realizó. Sin estos elementos no hubiera sido posible proyectar las ideas de Meier de forma correcta.

Estructura y materiales

El concepto arquitectónico de la Iglesia del Jubileo es fascinante e innovador dentro de las obras realizadas por el arquitecto Richard Meier. Este proyecto es fascinante pero planteó un desafío tanto en términos de ingeniería como de construcción. En un inicio, el equipo técnico de Meier propuso la creación de una estructura metálica la cual iba a estar revestida con bloques de concreto y luego con una capa de estuco. Sin embargo, esta opción habría limitado la vida útil del edificio a un máximo de 50 años.

Siguiendo la sugerencia de Antonio Michetti, quien era consultor técnico del Vicariato, se optó por utilizar una estructura de bloques prefabricados de doble curvatura los cuales serían ensamblados y luego unidos mediante técnicas de postensado, utilizando cables tanto horizontales como verticales. La vela exterior está compuesta por 78 segmentos, la vela intermedia por 104 y la vela interna, que alcanza los 26 metros de altura, por 176 segmentos.

Para mantener la blancura del edificio, la empresa Italcementi desarrolló un nuevo tipo de cemento que contiene dióxido de titanio, llamado TX Millenium. Este cemento garantiza que el concreto mantenga su blancura a pesar de la contaminación existente, la lluvia y los efectos del clima. En el exterior del edificio se utilizó este hormigón y vidrio, mientras que en el interior se emplearon materiales como la madera y el mármol travertino.

¿Quien escribió este artículo?

Naomi Santa Olalla

Arquitecta y diseñadora de interiores.
Me gusta escribir y leer artículos relacionados con proyectos arquitectónicos y también conocer su solución en cuanto al interiorismo.


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